El futuro de la pesca deportiva pasa en Huelva por el Piedras

«Cuentan que, aquellos niños y niñas que aprenden a pescar desde pequeños, amarán y respetarán el mar toda su vida…». Con esta frase arranca el documento en el que la Escuela de Pesca del Club Náutico Río Piedras de El Rompido describe sobre el papel una iniciativa que vio la luz por primera vez en 2013, y que casi una década después se encuentra totalmente consolidado, impartiendo en sus instalaciones conocimientos sobre técnicas de pesca deportiva a unos 25 niños cada verano.

La idea se fraguó un año antes, en 2012, y desde el primer momento contó con el total apoyo de dicho club náutico cartayero, con el principal objetivo de «inculcar desde las primeras edades los valores de la pesca deportiva, formando así a futuros pescadores comprometidos con el medio ambiente y que apuesten, hoy más que nunca, por una pesca responsable y sostenible».

Publicidad.

De otro lado, e igualmente enclavada en el enclave del Paraje Natural Marismas del Río Piedras y Flecha de El Rompido, aunque varios kilómetros más hacia levante, la Asociación Deportiva Náutica Nuevo Portil puso también en pie en 2013 su Escuela de Pesca Infantil y para Adultos, con idénticos objetivos y propósitos que la anterior: fomentar entre los más pequeños el amor por la pesca deportiva sostenible y respetuosa con el entorno.

Son, sin duda, dos claros ejemplos de los cambios que esta actividad está experimentando desde hace ya bastantes años en la provincia de Huelva, que tiene la fortuna de atesorar una de las mejores costas de toda la Península Ibérica para su práctica.

La del Náutico Río Piedras, dirigida desde el principio por el arquitecto y apasionado del mundo de la pesca José Antonio Ortiz Sabido, que además es su profesor como monitor titulado por la Federación Andaluza de Pesca Deportiva –FAPD-, está dirigida a niños y niñas de entre 6 y 16 años de edad, impartiéndose las clases todos los viernes de julio y agosto, entre las 9:00 y las 13:00 horas.

Cada año se forman en ella entre 20 y 25 menores, con los principales objetivos, según ha indicado el propio Ortiz Sabido, de que «al menos un día a la semana durante el verano tengan que madrugar; que conozcan a otros niños y niñas de su edad, y por tanto que hagan nuevos amigos compartiendo una afición común; y por último y más importante, que aprendan a respetar el entorno y el medio ambiente donde la actividad se desarrolla». Todo ello, añade, «al tiempo que aprenden distintas técnicas de pesca, siempre bajo la premisa de la captura y suelta».

Para ello, además de Ortiz Sabido, las clases cuentan con el apoyo de los pescadores más experimentados de la zona, los cuales imparten clases «magistrales» -o «MasterClass»- tanto teóricas como prácticas, sobre aspectos muy concretos de la actividad.

Por todo lo anterior, el curso arranca con el conocimiento y respeto del entorno, aprovechando para ello, según Ortiz Sabido, que «nos encontramos en pleno Paraje Natural Marismas del Río Piedras y Flecha de El Rompido, un espacio de alto valor ecológico que es necesario dar a conocer a fondo entre los más pequeños». Con este propósito se organizan todos los veranos tres excursiones a distintos puntos del enclave.

La primera a una instalación acuícola situada en los esteros del río Piedras, donde conocen su funcionamiento, y donde la extensa reserva de agua que alimenta dicho sistema «nos sirve ese día como escenario de pesca para practicar diversas técnicas como la pesca al tacto, con flotador o el spinning, entre otras».

Por otra parte, aprovechando la mayor bajamar del calendario, los alumnos cruzan a ‘la otra banda’ -como se conoce tradicionalmente en la zona la orilla opuesta del río-, para acompañar a mariscadores locales y compartir con ellos una jornada cogiendo el cebo que posteriormente utilizarán para pescar. En palabras de Ortiz Sabido, se trata de «una forma directa de valorar dicho trabajo, aprendiendo además a respetar el medio que procura el sustento a estos profesionales, y enseñándoles al mismo tiempo los distintos tipos de cebos, las formas de usarlos y su mantenimiento». Por último, la clase práctica de surfcasting la realizan aprovechando la tercera de las excursiones del verano, concretamente a la playa de la flecha, un entorno natural que recorren los pequeños antes de llegar a la extensa playa salvaje, donde se inician en el lance de la caña de pescar.

Los pequeños conocen posteriormente las especies de la zona, y las tallas mínimas establecidas por la FAPD, acordes con las legalmente marcadas por la Junta de Andalucía. Y es que «todo pescador, tanto si pesca por cuenta ajena, como si lo hace en el marco de un campeonato, debe respetar las tallas mínimas y todas las piezas que sean capturadas por debajo de estas medidas deben ser devueltas al medio», apunta Ortiz Sabido, quien añade que no obstante «hoy en día una gran mayoría de pescadores practican lo que se denomina captura y suelta».

El conocimiento de las mareas y las lunas dotan de contenido otro de los temas del curso ya que el calendario de dichos fenómenos naturales es «esencial» para pescar en nuestras costas, y en el océano Atlántico en general. Su conocimiento es muy útil a la hora de programar las salidas, «y por ello hacemos mucho hincapié entre los peques que sepan leer e interpretar las tablas de mareas».

Entre las distintas técnicas que se les enseña, destaca la pesca a fondo con plomo; la pesca con flotador para lo cual se adentran en la difícil pesca de la lisa y en el uso del pan como cebo, para lo cual cuentan con la «MasterClass» de Juan Antonio Romero «el Mañanitas»; otra de las técnicas que aprenden es el surfcasting y el lance de la caña, para lo que la Escuela cuanta en ocasiones con los mejores expertos, como es el caso de Julio Álvarez-Ossorio, capitán de la selección española de surfcasting, campeona del mundo en Sudafrica en 2019; y por último el spinning o pesca con señuelos artificiales, para cuya fabricación por los propios alumnos cuentan con un taller impartido por el experto Camilo Moreno, quien además les enseña la técnica del lance ligero.

El curso se cierra con un tema dedicado a la competición, para lo cual se organiza un concurso de pesca donde los alumnos muestran las habilidades y técnicas aprendidas durante todo el verano, para el que cada uno de ellos elige la técnica que más le ha gustado, y en el que cada pieza se puntúa antes de ser devuelta al medio.

José Luis Toscano García es el presidente de la Asociación Deportiva Náutica –ADN- Nuevo Portil y director de su Escuela de Pesca, además de profesor de la misma homologado por la FAPD. Pero sobre todo es un curtido hombre de mar, ya jubilado, que ha dedicado más de 45 años de su vida a la marinería, tanto desde el punto de vista profesional, como en el ámbito de la pesca deportiva ya que, entre otras muchas cosas, ha sido presidente de la FAPD, o capitán de la selección nacional española de pesca deportiva.

Por sus manos han pasado, y por tanto de él directamente han aprendido, desde la fundación hace ya ocho años de esta escuela de pesca nuevoportileña, más de 200 personas, entre menores y adultos.

Toscano García precisa que dicha escuela se fundó siendo presidente de la ADN Nuevo Portil Antonio Castilla, y con él ejerciendo de comodoro, que es el término que designa al principal directivo encargado del ámbito deportivo de un club náutico.

Y es que, «una entidad como ésta –prosigue-, centrada en la náutica, tenía que dotarse de actividades relacionadas con dicha actividad, siendo una de ellas la pesca deportiva, y más concretamente esta escuela, así como también se potencia la vela, entre otras».

Entre los objetivos de la misma, explica, «destaca sobre todo, en el caso de los más pequeños, que los niños estén ocupados en una actividad sana y no estén en la calle los dos meses de verano». «La pesca les atrae muchísimo –añade- y es una buena forma de engancharlos a la práctica de un deporte, que además se desarrolla en plena naturaleza».

Los pequeños de la sección infantil de la escuela tienen entre 4 y 13 años, edad a partir de la cual ya se adscriben a la sección destinada a los adultos, y como en el caso de la escuela del anterior club, la inscripción es totalmente gratuita. En este sentido tienen preferencia los socios y familiares de éstos, además de personas cuyos barcos se encuentran en tránsito en dicha entidad, aunque «nunca hemos dejado a nadie fuera, para lo cual en ocasiones hemos hasta ampliado el número de plazas, para que puedan inscribirse personas sin relación alguna con el Club.

Por otra parte, como en el caso de la anterior escuela, otro de los propósitos principales de ésta pasa por «fomentar el respeto y el cuidado del medio ambiente, la limpieza y el cumplimiento a rajatabla de las tallas y cupos de los ejemplares capturados», haciendo igualmente mucho hincapié en la técnica de la captura y suelta.

De hecho, prosigue Toscano García «organizamos en este Club todos los años una actividad de concienciación medioambiental y voluntariado en la que tanto niños como adultos se desplazan a ‘la otra banda’ con el objeto de retirar todo tipo de basuras de la playa, y en cuyo marco retiramos cada verano entre 4.000 y 4.500 kilos de residuos dejados por los bañistas».

«Es por tanto esto lo primero que inculcamos entre los niños. Que no se puede arrojar nada a la playa, ni al mar. Y entre los adultos que ni una colilla, la cual puede llegar a contaminar hasta 10 litros de agua. No nos podemos permitir este tipo de cosas», sentencia Toscano García, para añadir que «estamos obligados a defender lo que tenemos, y ellos lo deben tener muy claro, ya que de respetar y cuidar nuestro magnífico entorno depende que podamos seguir disfrutando de lo que más nos gusta».

Sobre los contenidos del curso, muy parecidos a los de la anterior escuela, el curtido monitor hace hincapié en sus dos vertientes: la teórica y la práctica, «que es como realmente aprenden los alumnos las distintas técnicas de pesca, los nudos marineros, los materiales necesarios para cada modalidad, o las principales especies de las costas onubenses», concluye.