El desplome del precio obliga a muchos agricultores a arrancar sus plantaciones de fresas

Es el caso de la joven empresaria agrícola de Cartaya Elisabeth Morgado Moreno, que ha decidido dar por casi concluida la campaña y ha arrancado 30.000 de las 60.000 plantas de fresa en su finca 'Las Cabezuelas-Tariquejos'

Cuando aún falta aproximadamente un mes y medio para el cierre de la actual campaña agrícola en lo que respecta concretamente a la fresa, ya hay agricultores que han comenzado a abandonar o a arrancar sus plantaciones, o al menos parte de ellas. Aseguran que el bajo precio de la fruta desde que se inició la actual crisis sanitaria motivada por el covid-19, que se ha acentuado especialmente en los últimos días con un importante desplome, hace «totalmente inviable» la actividad.

EL DESPLOME DE PRECIOS OBLIGA A MUCHOS AGRICULTORES A ARRANCAR SUS PLANTACIONES DE FRESAS

🍓🦠 ((AGRICULTURA-CORONAVIRUS))‼️🎦 EL DESPLOME DE PRECIOS OBLIGA A MUCHOS AGRICULTORES A ARRANCAR SUS PLANTACIONES DE FRESAS👉 Es el caso de la joven empresaria agrícola de #Cartaya Elisabeth Morgado Moreno, que ha decidido dar por casi concluida la campaña y ha arrancado 30.000 de las 60.000 plantas de fresa en su finca 'Las Cabezuelas-Tariquejos'🔴 MÁS INFORMACION ▶️ https://huelvacosta.com/el-desplome-del-precio-obliga-a-muchos-agricultores-a-arrancar-sus-plantaciones-de-fresas/

Publicada por HuelvaCosta en Lunes, 27 de abril de 2020

Es el caso de la joven empresaria agrícola cartayera Elisabeth Morgado Moreno, que después de calcular pérdidas hasta el momento de entre 15.000 y 18.000 euros, ha decidido esta semana dar por casi concluida la campaña y ha arrancado 30.000 de las 60.000 plantas de fresa en su finca ‘Las Cabezuelas-Tariquejos’, situada al norte del término municipal de Cartaya.

Asegura que no es la única ya que en la misma zona, incluso antes de Semana Santa, otro agricultor adoptó la misma decisión y también arrancó su plantación, así como otros han optado por abandonarlas dejando que las plantas se sequen.

Elisabeth Morgado achaca el desplome del precio de la fresa a la bajada de la demanda que se ha producido por la crisis sanitaria del coronavirus. Y es que según precisa, los precios empezaron a bajar coincidiendo con el inicio del estado de alarma, a lo que añade que «en los últimos días el desplome es ya total».

De hecho, prosigue, antes de Semana Santa ya le rondaba la cabeza arrancar parte de su plantación, «pero decidimos aguantar con la esperanza de que se recuperasen un poco los precios». Tal es así que la pasada semana «nos gastamos unos 350 euros en sulfatar las parcelas que ahora hemos arrancado, tirando con ello ese dinero a la basura» porque finalmente «ha sucedido todo lo contrario».

Morgado afirma por otra parte que lo que lleva ya pasando desde hace varias semanas es que «un día te pagan 80 céntimos por kilo, te confías, y cuando vas al día siguiente al almacén con la fruta ya recolectada y cargada en el camión para venderla, se ha producido tal caída que te dicen que la fruta no tiene precio, que es lo mismo que decir que te van a pagar lo que les dé la gana en función de la fruta que reciban ese día».

Concretamente ayer viernes la plantilla de Elisabeth Morgado estaba recolectando fruta para industria en las parcelas que ha decidido no arrancar, sabiendo que le iban a dar 10 y 15 céntimos de euro por kilo. «Con eso no se cubren los costes de producción y estamos perdiendo dinero cada día que pasa», asegura resignada.

En el caso de la fruta destinada a consumo de mesa, prosigue, esta semana «nos han pagado solo 0,62 euros por kilo, que tampoco da para cubrir costes teniendo en cuenta que nuestro formato es de cajas de madera de un kilo y que solo el envase ya tiene un coste de 30 céntimos de euro». A ello hay que sumar, detalla, el plástico con el que recubrimos la caja, una pegatina que tenemos que ponerle, la mano de obra para la recolección y manipulación de la fruta, y el transporte hasta el almacén. «No es rentable y es mejor arrancar», incide.

Sobre la decisión de dejar sin arrancar la mitad de su plantación, Elisabeth Morgado afirma que es «por si los precios se recuperan un poco antes de la conclusión definitiva de la campaña, y también por los trabajadores ya que de su trabajo aquí dependen varias casas de familia.

INTERFRESA DA POR HECHO QUE «HABRÁ QUE CONTABILIZAR PÉRDIDAS»

Consultada por este asunto, Interfresa ha indicado que tras el notable descenso de la demanda como consecuencia de la crisis del covid-19 «numerosas explotaciones de la provincia se han visto obligadas a renunciar a parte de sus plantaciones» en un intento de «equilibrar la relación entre la oferta y la demanda».

Así lo ha asegurado Pedro Marín Andrés, gerente de Interfresa, quien asegura que se trata de un «sacrificio que tenemos que reconocer a todos los agricultores del sector, puesto que esta renuncia redunda en el bien general: se trata de racionalizar la producción de forma que se propicie una mayor viabilidad de las explotaciones».

Por otra parte afirma que esta situación responde a circunstancias «absolutamente extraordinarias», a lo que añade que, una vez más, el sector está demostrando «una gran capacidad de adaptación, esfuerzo y creatividad que está posibilitando que desde la pasada Semana Santa se haya producido una ligera recuperación de las ventas que nos hace mirar al futuro con mayor optimismo».

«Aún queda campaña por delante», señala Pedro Marín, aunque reconoce tener «muy claro» que la de este año «ya no será de ningún modo una campaña normal y que habrá que contabilizar pérdidas al final de la misma».

A pesar de ello no pierde del todo el optimismo y afirma que «hay variedades aún en producción y estamos entrando de lleno en la temporada álgida de frutos como el arándano», por lo que insiste en que «hay que seguir trabajando y propiciando el dinamismo de los mercados a pesar de todas las restricciones, limitaciones y perjuicios que nos está acarreando esta crisis».

Un trabajador arranca una plantación de fresas en una finca de Cartaya (Fotografía: Jordi Landero)