
La Blanca Paloma volvió a su trono pasadas las 13.00 horas
La aldea de El Rocío ha vivido un año más una de las madrugadas más intensas y emocionantes del calendario andaluz con la salida procesional de la Virgen del Rocío, que volvió a recorrer las calles abarrotadas de fieles entre cánticos, vivas y muestras constantes de fervor popular.
Miles de personas se concentraron desde horas antes en torno a la ermita a la espera del tradicional “salto de la reja”, el momento que marca el inicio de la procesión y que volvió a convertirse en el instante más esperado de la romería. Pasada la medianoche, los almonteños lograron acceder al interior del templo para portar a hombros a la Blanca Paloma en un recorrido que se prolongó durante cerca de diez horas por la aldea almonteña.
La imagen recorrió las calles de arena acompañada por una multitud de devotos llegados desde distintos puntos de Andalucía y del resto de España. Durante el itinerario, la Virgen visitó las casas hermandad, donde se sucedieron las sevillanas, plegarias y lágrimas de emoción en una romería especialmente multitudinaria.
El ambiente estuvo marcado por el calor, la emoción y el carácter profundamente tradicional de una celebración que volvió a convertir a El Rocío en el epicentro de la devoción mariana. Familias enteras, peregrinos y hermandades vivieron una noche cargada de simbolismo en la que no faltaron los rezos, los aplausos ni las muestras de cariño hacia la patrona de Almonte.
Uno de los momentos más destacados volvió a producirse en el encuentro de la Virgen con las distintas hermandades filiales, especialmente con aquellas que aguardaban durante horas el paso de la imagen frente a sus simpecados. La procesión avanzó lentamente debido a la gran afluencia de público, aunque sin incidentes de relevancia.
Tras una larga noche y una intensa mañana de emociones, la Virgen regresó finalmente a su ermita pasadas las 13.00 horas de este lunes, poniendo así el broche final a una romería que, un año más, ha vuelto a demostrar la enorme dimensión religiosa, cultural y social del Rocío.
La despedida dejó escenas de emoción entre los romeros, muchos de ellos conscientes de que comienza ya la cuenta atrás para volver a encontrarse el próximo año con la Blanca Paloma en las arenas de El Rocío.





