La Guardia Civil pide ayuda para dar con dos atracadores portugueses armados y peligrosos que han entrado en España por Huelva

Se trata de una pareja de delincuentes que ha perpetrado ocho asaltos a gasolineras en cadena en el Algarve portugués, Sevilla, Badajoz y Toledo, y que están siendo investigados por las autoridades lusas por su presunta relación con varios asesinatos

Llevan ya dos semanas en España desde que entraron en nuestro país por la provincia de Huelva. Se trata de dos delincuentes peligrosos de nacionalidad portuguesa: Nélida Guerreiro (40 años) y Sidney Martins (42 años), para cuya localización y detención ha hecho un llamamiento la Guardia Civil.

A sus espaldas han dejado por el momento, según el Instituto Armado, hasta ocho asaltos a gasolineras: cuatro en el Algarve portugués y otros tantos ya en nuestro país, concretamente en Sevilla, Badajoz y Toledo, además de haber provocado un accidente de tráfico.

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Ambos delincuentes abandonaron Portugal el pasado día 28 de julio, y se sabe que lo hicieron por la frontera hispanolusa entre la provincia de Huelva y la región del Algarve luso, y que van camino de Francia ya que hace escasas 48 horas fueron vistos cerca de Madrid.

La Guardia Civil advierte que son peligrosos y van armados, al menos con una pistola y un cuchillo grande.

Ambos fueron absueltos en 2019 del asesinato de un hombre un año antes, y además se les investiga por su presunta participación en varios crímenes en la zona de Bragança, al norte de Portugal.

Entre las estaciones de servicio asaltadas por la pareja se encuentra una en Faro, donde usaron un cuchillo y un arma corta; así como previamente otra en Almancil y otras dos en las inmediaciones. En todos los casos lograron huir en vehículos robados.

En España, el primer golpe lo dieron el 29 de julio en Huevar de Aljarafe (Sevilla), posteriormente otro en Badajoz capital, el 4 de agosto, y, dos días después otro en Talavera la Real. El último asalto conocido lo dieron en Cazalegas (Toledo), donde encañonaron a un empleado y donde todos los trabajadores de la estación de servicio acabaron encerrados en un cuarto de la misma.