La procesión de la Victoria, en imágenes

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En una jornada de luz y ambiente festivo

La Hermandad de la Victoria volvió a protagonizar una de las más belas estampas de la Semana Santa onubense con una estación de penitencia marcada por la sobriedad y la elegancia de sus formas. Desde su barrio, el Polvorín, la cofradía recorrió las calles de la ciudad arropada por numerosos fieles, que no quisieron perderse uno de los momentos más esperados del Domingo de Resurrección.

El paso del Señor Resucitado y el de María Santísima de la Victoria dejaron estampas de gran belleza a lo largo del itinerario, en una jornada en la que la luz y el ambiente festivo acompañaron a la hermandad en su recorrido. Así, la cofradía volvió a convertirse en símbolo del cierre de la Semana Santa de Huelva, poniendo el acento en el mensaje de esperanza que caracteriza esta celebración.

Fotografías: David Évora

La procesión del Prendimiento, en imágenes

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El conjunto escultórico tuvo una destacada presencia en las calles

La Hermandad del Prendimiento volvió a dejar una de las imágenes más impactantes del Miércoles Santo en Huelva, con una salida procesional que destacó por la fuerza y la espectacularidad de su paso de misterio. Desde su barrio, la cofradía avanzó entre una gran expectación, con calles repletas de público que acompañó cada tramo del recorrido.

El imponente conjunto escultórico, portado por una cuadrilla de costaleros que imprime carácter propio al paso, ofreció momentos de gran intensidad durante su itinerario. La hermandad volvió a demostrar su capacidad de convocatoria y su consolidación dentro de la Semana Santa onubense, en una jornada marcada por la emoción y la devoción popular.

La procesión de la Santa Cruz, en imágenes

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La sobriedad volvió a marcar el ritmo de la cofradía

La Hermandad de la Santa Cruz protagonizó una de las estampas más sobrias y solemnes del Miércoles Santo en Huelva, con una estación de penitencia marcada por el recogimiento y el silencio. Desde el barrio de La Orden, la cofradía recorrió las calles acompañada por numerosos fieles, en un ambiente de respeto que caracteriza su identidad.

El paso del Cristo de la Expiración y el de Nuestra Señora de los Dolores avanzaron con elegancia a lo largo del itinerario, dejando momentos de especial intensidad en distintos puntos del recorrido. La hermandad volvió a poner de manifiesto su estilo propio dentro de la Semana Santa onubense, apostando por una puesta en escena austera que cada año gana mayor reconocimiento.

La procesión de la Esperanza, en imágenes

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Volvió a ser uno de los grandes focos de devoción del Miércoles Santo

La Hermandad de la Esperanza volvió a convertirse en uno de los grandes focos de devoción del Miércoles Santo en Huelva, con una procesión arropada por una multitud que acompañó a la cofradía durante todo su recorrido. Desde su salida, el cortejo estuvo marcado por el fervor popular y una atmósfera especialmente emotiva.

El paso de Nuestro Padre Jesús de las Penas avanzó con solemnidad, mientras que María Santísima de la Esperanza volvió a despertar una profunda admiración a su paso, entre aplausos y muestras de cariño. La hermandad dejó así una de las jornadas más intensas de la Semana Santa onubense, reafirmando su fuerte vínculo con la ciudad y su protagonismo en estas celebraciones.

Agreden a un conductor de Emtusa al intentar evitar el acoso de un hombre a una usuaria

Recibió un puñetazo tras inmovilizar el autobús y acudir en auxilio de la pasajera

El Comité de Empresa de Emtusa ha denunciado una «nueva agresión» sufrida este martes por un conductor de autobuses de Huelva mientras realizaba su trabajo en la línea número 1 por un hombre que «presuntamente se encontraba bajo los efectos del alcohol o de alguna sustancia» y que estaba «acosando» a una usuaria.

Según ha indicado el Comité en un comunicado, la agresión se produjo sobre las 15,30 horas, cuando el conductor intentaba evitar el acoso por parte del agresor hacia una usuaria «durante parte del recorrido», lo que provocó que la acosada tuviera que «cambiar de asiento en varias ocasiones».

Según relata el comunicado, el conductor «intentó mediar» desde su puesto, pero «al llegar a la barriada del Carmen y tras abrir las puertas para la salida de los viajeros, vio que este individuo no deponía su actitud», por lo que «inmovilizó el vehículo y acudió en auxilio de la pasajera, advirtiendo al agresor de que dejase de molestarla o se vería obligado a llamar a la policía».

Continúa explicando el comité de empresa que, «en ese momento, y sin mediar palabra, el individuo se giró hacia el compañero y le propinó un puñetazo entre la mejilla y el ojo», al tiempo que apunta que, «a pesar de la agresión, el trabajador logró terminar el recorrido hasta Zafra con dificultad, para después acudir a un centro médico».

«El agresor aprovechó la entereza del compañero, quien decidió no devolver el golpe y acudir al puesto de mando para dar el aviso por la emisora, para abandonar el autobús y huir», indican desde el Comité de Empresa de Emtusa, que lamenta «la falta de sensibilidad del resto de usuarios y de la propia mujer acosada, quienes no se ofrecieron como testigos. Aunque entendemos que el aumento de la agresividad social genera temor a posibles represalias, este hecho no hizo dudar al compañero a la hora de salir en defensa de la usuaria», agrega el comunicado.

Desde el comité de empresa han manifestado su «total apoyo al compañero agredido», actualmente de baja laboral. y denuncian «enérgicamente» la actitud del agresor, toda vez que recuerdan al público que «existen cauces legales para reclamar lo que consideren oportuno».

«Las agresiones, tanto físicas como verbales, solo consiguen incrementar la tensión de una labor ya de por sí estresante, sumándose a las dificultades del tráfico, los cambios de recorrido ajenos a nuestra voluntad y unos horarios imposibles de cumplir», señalan, tras lo que manifiestan su deseo de «que hechos como este no vuelvan a producirse» y piden «la comprensión de los usuarios hacia un colectivo que realiza su labor con la mejor voluntad posible», concluye el comunicado del comité de empresa de Emtusa.

Aníbal Domínguez señala «el problema estructural del jurado» tras juicio del Torrejón

El hermano y tío de las víctimas del doble crimen de Almonte cree que el caso debería «encender todas las alarmas» sobre la «fragilidad» del modelo

Aníbal Domínguez, hermano y tío de las víctimas del doble crimen de Almonte, ha señalado que lo ocurrido con el jurado popular encargado de juzgar la muerte de un hombre en el barrio onubense de El Torrejón durante una reyerta en 2020, que ha sido disuelto tras ser «incapaz» de emitir un veredicto -por lo que habrá que repetir el juicio-, «no es un hecho aislado ni anecdótico, sino la constatación de un problema estructural profundo».

Así lo ha manifestado Domínguez en un comunicado remitido a Europa Press en el que ha subrayado que el jurado popular, «tal y como está concebido en España, no está capacitado para resolver con garantías delitos de extrema gravedad» y que el caso de El Torrejón «debería en realidad encender todas las alarmas sobre la fragilidad de este modelo».

Aníbal Domínguez señala que realiza esta reflexión, «no desde la teoría», sino «desde el dolor y desde la experiencia directa de un sistema que falló de forma irreversible». Así, recuerda que en abril de 2013, María y Miguel Ángel fueron «brutalmente asesinados» y el principal acusado «fue investigado por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, detenido y mantenido en prisión preventiva durante tres años».

Durante ese tiempo, su defensa solicitó «hasta en cinco ocasiones su puesta en libertad», pero «todas y cada una de esas solicitudes fueron rechazadas» por el juzgado de instrucción, por la Audiencia Provincial y por el propio Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). «Es decir, todo el engranaje policial y judicial –incluyendo órganos profesionales y especializados– coincidía en la existencia de indicios sólidos que justificaban su permanencia en prisión», ha detallado.

«Sin embargo, cuando el caso llegó al jurado popular, todo ese trabajo, todo ese peso probatorio y todo ese criterio técnico fueron borrados de un plumazo por un veredicto de no culpabilidad absolutamente arbitrario y anoréxico de fundamentación y rigor jurídico», incide en el comunicado.

Además, el familiar subraya que fue un veredicto emitido por ciudadanos «sin formación jurídica, sin capacidad técnica para valorar pruebas complejas» y, «lo que es aún más grave», a su juicio, «sin las garantías mínimas de aislamiento. No estaban incomunicados». «No estaban protegidos frente a influencias externas. Iban y venían a sus casas, eran plenamente abordables y potencialmente influenciables en un contexto social y mediático evidente. Ese no es un detalle menor. Es una quiebra frontal de las garantías del proceso», destaca.

Tras el veredicto, según explica Aníbal Domínguez, recurrieron ante «todas las instancias posibles –Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional– denunciando la vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva». «Todos ellos coincidieron en una misma limitación: no podían revisar la valoración de la prueba realizada por el jurado. Ni siquiera cuando el propio Ministerio Fiscal del Tribunal Supremo solicitó la repetición del juicio se corrigió la situación», continúa.

«Hoy, lo que entonces se nos negó, se produce en Huelva. Pero no porque el sistema funcione, sino porque el fallo del jurado ha sido tan evidente que no ha podido sostenerse. Esa es la diferencia: solo cuando el error es escandaloso se corrige; cuando no lo es de forma formal, queda blindado, aunque sus consecuencias sean devastadoras».

Por ello, el familiar asegura que lo ocurrido en Huelva «confirma» lo que llevan «años denunciando», que «el jurado popular carece de capacidad técnica para valorar pruebas en delitos complejos; que puede incurrir en contradicciones y bloqueos que paralizan la justicia; que sus decisiones pueden ser arbitrarias y carentes de motivación suficiente; que no existen mecanismos eficaces para revisar sus veredictos; y que su vulnerabilidad frente a influencias externas compromete gravemente la imparcialidad del proceso».

«No estamos ante un problema puntual. Estamos ante un fallo sistémico. La justicia no puede depender del azar, ni de percepciones subjetivas sin formación jurídica, ni de deliberaciones condicionadas por factores externos. La justicia exige rigor, conocimiento y garantías. Hoy afirmamos con absoluta rotundidad que el Estado y el sistema judicial mantienen una deuda moral irreparable con nuestra familia. Mantienen una mancha de sangre de más de 150 puñaladas que no pueden ni podrán borrar mientras decisiones de esta naturaleza sigan siendo posibles. La justicia, cuando falla de esta manera, deja de ser justicia», concluye.