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Huelva Riega reclama una gestión activa del territorio tras el incendio de Niebla

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La asociación reivindica la agricultura, la ganadería, la gestión forestal y el regadío como herramientas para mantener un medio rural activo y menos vulnerable frente al fuego

La Asociación de Comunidades de Regantes de Huelva, Huelva Riega, considera que el incendio de Niebla debe abrir una reflexión sobre la forma en la que la provincia afronta la prevención de los grandes incendios forestales. “Lo ocurrido en Niebla tiene que marcar un antes y un después en la manera de gestionar nuestro territorio”, afirma su presidente, Fernando González.

La magnitud alcanzada por el fuego obliga, a juicio de la asociación, a analizar tanto los medios necesarios para afrontar incendios de estas características como las condiciones territoriales que pueden favorecer su propagación. “No podemos centrar todo el debate en la extinción. También tenemos que preguntarnos qué condiciones permiten que un incendio pueda avanzar con esa intensidad y durante tantos kilómetros”, señala González.

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Huelva cuenta con una extensa superficie forestal que requiere una elevada capacidad de gestión. El progresivo abandono de determinadas zonas rurales, la pérdida de población y actividad económica y la acumulación y continuidad del combustible vegetal pueden generar espacios especialmente difíciles de defender cuando coinciden temperaturas extremas, viento y baja humedad. “Una provincia tan forestal como Huelva necesita un territorio gestionado y con actividad durante todo el año”, sostiene el presidente de Huelva Riega.

Un territorio en mosaico

Huelva Riega considera que el debate no debe plantearse como una confrontación entre monte y agricultura, sino desde una visión más amplia sobre el modelo territorial de la provincia. La entidad apuesta por espacios donde las superficies forestales gestionadas convivan con explotaciones agrícolas, zonas de regadío, pastos, caminos e infraestructuras.

La asociación recuerda que ningún cultivo constituye por sí mismo una barrera absoluta frente al fuego y que un incendio puede comenzar prácticamente en cualquier territorio. La agricultura, por tanto, no debe presentarse como un cortafuegos capaz de impedir un incendio.

Sí incide, en cambio, en la influencia que tiene la continuidad del combustible sobre la propagación del fuego y sobre las posibilidades de actuación de los dispositivos de extinción.

“La pregunta que debemos hacernos después de Niebla es si un gran incendio encuentra las mismas condiciones para avanzar en un territorio continuo y abandonado que en otro gestionado, compartimentado y con distintos usos”, plantea Fernando González.

En este contexto, Huelva Riega defiende avanzar hacia un modelo agroforestal donde agricultura, ganadería, aprovechamientos forestales y conservación formen parte de una planificación conjunta del territorio.

Actividad económica y presencia humana

La asociación señala también el papel que desempeña el regadío en el mantenimiento de la actividad económica y la presencia humana en las zonas rurales.

Las áreas agrícolas cuentan con trabajadores, caminos, maquinaria, explotaciones, balsas, conducciones y otras infraestructuras. A ello se suman agricultores, técnicos y profesionales que conocen el terreno y desarrollan diariamente su actividad en él.

“El valor de una hectárea de regadío no puede medirse exclusivamente por los alimentos que produce o por los metros cúbicos de agua que necesita. Hay que tener en cuenta también el empleo que genera, las familias que mantiene en nuestros pueblos y la actividad que aporta al territorio”, explica González.

Para Huelva Riega, esta presencia continuada constituye otro elemento que debe incorporarse al debate sobre la planificación de las zonas rurales. “El agua produce alimentos, pero también ayuda a mantener territorio. Donde existe actividad agrícola existen personas, infraestructuras y una gestión diaria del espacio rural”, añade el presidente de la asociación.

Huelva Riega defiende así un modelo en el que la conservación ambiental sea compatible con las actividades económicas que permiten mantener vivos los pueblos y el medio rural.

“El gran enemigo del territorio es el abandono. Frente a él, un regadío moderno, eficiente y sostenible puede formar parte de la solución junto con la ganadería y los aprovechamientos forestales”, afirma Fernando González.

Las infraestructuras hidráulicas pendientes

Esta reflexión sobre la gestión territorial está vinculada, según Huelva Riega, a la necesidad de garantizar los recursos y las infraestructuras que permiten mantener la actividad agrícola y económica en las zonas rurales.

La asociación mantiene por ello su reivindicación para que las administraciones avancen en las principales infraestructuras hidráulicas que la provincia continúa teniendo pendientes: la finalización de la presa de Alcolea, el desdoblamiento del Túnel de San Silvestre, el Canal de Trigueros, las actuaciones vinculadas a los bombeos de Bocachanza, incluida la ejecución de Bocachanza II, y las obras necesarias para completar el trasvase al Condado.

Estas actuaciones permitirían reforzar la capacidad de regulación, transporte y distribución de agua en la provincia y aportar una mayor garantía a los distintos usuarios. En el caso del Condado, la llegada de recursos superficiales está vinculada además a la sustitución de extracciones subterráneas y a la protección del acuífero de Doñana.

“Si queremos mantener agricultura, empleo y población en el medio rural, necesitamos también seguridad hídrica. La gestión del territorio y las infraestructuras hidráulicas deben formar parte de una misma visión de futuro para la provincia”, concluye Fernando González.