Antonio Garrido: «Voy a seguir trabajando para que este tipo de acciones no queden impunes»

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS: JORDI LANDERO

Antonio Garrido López (49 años), el subinspector jefe de la Policía Local de Punta Umbría que fue apuñalado por un vendedor ambulante no autorizado el pasado día 7 de agosto en plena playa puntaumbrieña resume su estado de ánimo en «decepción» rallando la «indignación» si el recurso que ha presentado contra la sentencia que ha dejado a su agresor en la calle no cambia esta situación.

Pero independientemente del resultado del recurso ya ha decidido que a partir de ahora va a luchar por un cambio legislativo que evite la impunidad de este tipo de acciones. Así lo señaló ayer jueves en una entrevista concedida a HuelvaCosta.com, en la que también ha indicado que, entre lo mejor que le ha traído toda esta situación está el cambio generalizado en la actitud de los bañistas en relación a estos vendedores ilegales: de protegerlos muchos de ellos han pasado a no comprarles sus productos.

-¿Podría resumir en una frase todo lo sucedido desde el 7 de agosto?

Decepción, sobre todo, pasando al punto de cierta indignación. Decepción porque nunca pude imaginar que en la playa pudiera pasar algo así, y por cómo se ha desarrollado todo judicialmente. Y casi indignación porque aún nos queda una vía para poder poner orden en todo lo que ha pasado con el recurso de apelación a la Audiencia, que es lo que estamos esperando para que esto no sea al final una indignación total.

-¿Qué sucedió realmente aquel día en la playa?

Pues que en una actuación contra la venta ambulante no autorizada de las que estamos realizando este verano, y cuando actuábamos contra dos vendedores, mientras que otros compañeros y yo realizábamos labores encaminadas a garantizar la seguridad en la intervención, pues recibí por la espalda esa brutal agresión.

Pero todo fue muy rápido. Recuerdo como me embistió por el costado y, de buenas a primeras, estaba en el suelo intentando que no me diera navajazos.

También recuerdo que cuando me zafé del agresor gracias a la ayuda de mis compañeros, creía que no me había dado ningún navajazo. Me puse de pie para seguir colaborando con el resto de agentes en la reducción del agresor, cuando una mujer me dijo, «oiga, que está sangrando por el costado».

Fue entonces cuando vi las heridas y, como no me encontraba mal, hasta que los detenidos no fueron trasladados a un vehículo policial, y la actuación no hubo concluido, no se me trasladó hasta el centro de salud.

Es cierto que de camino al mismo me dio un poco de pájara. Me quedé adormilado. Tengo que decir que la atención de los sanitarios fue magnífica, y que fue el cirujano quien me dijo «apúntate este día en el calendario porque has vuelto a nacer ya que cualquiera de las heridas podían haberte dejado en la playa, sobre todo la del pecho».

-¿Cómo ha vivido todo esto desde el punto de vista personal?

Ha habido dos vertientes. Primero que yo confiaba más en el sistema judicial. Pero bueno, sigo confiando en la justicia y en que finalmente tengamos un resultado positivo con la apelación.

Por otra parte me quedo con el apoyo tan brutal que he recibido de muchísima gente, desde toda España, sobre todo de mis compañeros y de los vecinos de Punta Umbría.

También del grupo de gobierno en el Ayuntamiento y de la corporación en general. No tengo palabras para describir lo que siento en ese sentido.

Pero sobre todo me quedo con el boom del vídeo que se hizo viral en pocas horas y que ha hecho de esto algo con un masivo apoyo por las redes sociales y telefónicamente. Ha sido impresionante. Ya no solo de personas a las que conozco, sino también de otras muchas que, sin conocerlas de nada, se han volcado.

-¿Esto va a cambiar en algo su vida?

No voy a dejar que me afecte en nada. Estoy a la espera de recibir el alta médica, y cuando la tenga volveré a mi trabajo e intentaré que la rutina se apodere de nuevo de mi vida.

Quiero regresar a mis cosas, mis hijas y mis aficiones. Profesionalmente tampoco me puede afectar porque yo soy policía y tengo que regresar a la calle y a tratar con este tipo de personas.

Al margen del masivo apoyo recibido, también es verdad que, sobre todo en las redes sociales, hay personas que defienden a estos vendedores ilegales, y en especial a su agresor. ¿Qué le gustaría decirles?

En primer lugar me gustaría diferenciar al vendedor ambulante de los ilegales. Hay una ley andaluza que regula este tipo de venta, y quienes se dedican a esta actividad lo hacen legalmente y con todas las garantías.

Pero en este caso no son vendedores ambulantes, son ilegales. También es cierto el apoyo que reciben desde hace tiempo en la playa estos vendedores no autorizados por parte de los bañistas, que los han protegido y tapado.

Sin ir más lejos en el vídeo se puede oír a una persona diciendo «dejadlos que no hacen nada…». En este sentido me gustaría hacer un llamamiento a estos bañistas y decirles que quien apoya a los que cometen ilegalidades están contribuyendo a que se sigan cometiendo.

Por todo ello espero que se den cuenta que esa pena que reclaman los vendedores ilegales no debe ser tal. No tienen tanta necesidad como dicen.

Además, precisamente a los de la playa se les ha ofrecido en infinitas ocasiones alternativas para que ejerzan la venta en la playa de forma legal, pero nunca han querido porque les sale más rentable hacerlo como lo hacen.

-¿Cómo está viviendo esto su familia?

Mis dos hijas, pues bien. Son fuertes.

La pequeña al principio un poco preocupada porque se enteró porque unas amigas le enviaron el vídeo, y hasta que no hablé con ella, y después me vio, no se quedó tranquila. Y la grande estuvo en continuo contacto conmigo el día de los hechos, y después fue al hospital y comprobó que yo estaba bien.

Por otra parte mis padres y hermanos se lo han tomado un poco regular porque no entienden, -como casi nadie-, que por una simple sanción administrativa se pueda llegar a apuñalar hasta cinco veces a un policía.

Parece que en mi caso al agresor le importó más su mercancía, o esa obsesión por mí, que vino a matarme.

-¿Tienes miedo o crees que vas a vivir con temor a partir de ahora?

Yo no puedo vivir con miedo. Es mi trabajo. Aunque sí es cierto que voy a tener que adoptar más medidas de autoprotección.

¿Sabes cuál es mi único miedo?, que si no se corrige esta sentencia se va a dar alas a este tipo de personas y que la imagen que se traslada es que sale muy barato apuñalar a un policía.

Esa sensación de impunidad que va a tener esta gente es lo que más miedo me da. ¿Qué va a pasar a partir de ahora?, ¿cómo van a actuar en la próxima intervención que hagamos? Si ya han apuñalado a un policía y no ha pasado nada, ¿Cuál va a ser el siguiente paso? Eso es lo que me da realmente miedo.

-¿Va a seguir luchando por lograr un cambio legislativo en relación a este tipo de hechos?


Sí. De hecho ya estoy en ello y vamos a unirnos sindicatos y medios sociales que puedan ejercer la presión necesaria para ello. No podemos abandonar esta vía. Es el momento de empezar a pensar en que tenemos que proteger a quienes nos protegen, y de luchar por las modificaciones legales necesarias para que este tipo de acciones no queden impunes.

Con esto no digo que no se haya aplicado la ley, estoy convencido de que sí. Pero vuelvo a lo mismo, si apuñalar a un policía a las dos de la tarde en una playa, y si además hay un vídeo donde se aprecia la intencionalidad del delincuente, no conlleva cárcel, algo está fallando.

Por tanto pienso que es el momento de reflexionar y de plantear opciones. No sé dónde va a acabar todo esto, pero a mí me gustaría seguir luchando para que haya un cambio legislativo y una movilización para que todo esto no caiga en saco roto.

Lo que realmente queremos es que esto no vuelva a suceder. Que si un policía es agredido, a pesar de que las lesiones no sean graves y de que el agresor tenga una discapacidad del 70 por ciento, es fundamental que el agente sea respaldado y que la Fiscalía no llegue a un acuerdo con la defensa para evitar la prisión del agresor.

-¿Cómo está el ánimo entre sus compañeros en Punta Umbría?

Todos compartimos las mismas sensaciones y la misma decepción e indignación. Pero ellos están mostrando una entereza envidiable.

Todos piensan que esto no puede seguir así, especialmente en cuanto a la sentencia por este caso. Igualmente pienso que la decepción es generalizada entre todas las policías de España. Nadie pensaba que nuestra actual legislación pudiese tener estas lagunas.

¿Qué es lo peor y lo que mejor recuerda de todo lo que ha sucedido desde el 7 de agosto?

Lo peor fue cuando me llamaron compañeros de la Policía Judicial de Ayamonte porque una persona me deseó la muerte a través de las redes sociales.

Sin conocerme de nada vino a decir algo así como «ojalá le hubiese dado en la yugular y lo hubiera matado». Eso te hace pensar hasta dónde puede llegar la miseria humana ¿no?

Que alguien sin conocerte te desee la muerte es muy fuerte. Y lo mejor es el cambio de actitud de los bañistas en relación a la venta ilegal en la playa.

En este sentido es cierto que desde entonces hemos sido muy intensivos en el control de este tipo de venta no autorizada, pero también que hay bañistas que están dejando de comprarles. Ese cambio de actitud es para mí de lo mejor que puedo resaltar.

Indiscutiblemente también la unión que entre los policías y los distintos colectivos policiales ha posibilitado esta situación. Todos estamos a una.

-¿Qué le gustaría decirles a aquellos bañistas que siguen protegiendo a los vendedores ilegales?

Que se metieran en la piel de aquellos empresarios que día a día pagan sus impuestos y soportan las cargas fiscales por su actividad.

Soy consciente de que la mayoría de los que los protegen lo hacen por tradición, porque llevan muchos años vendiendo en la playa o porque les da pena. Y yo les diría que el negocio ilegal en la playa genera muchos beneficios.

Invito a todos a entrar en los perfiles de Facebook de algunos de los vendedores no autorizados para que vean su nivel de vida, que precisamente no es para dar pena.

Por otra parte me gustaría incidir en que no solo venden latas de refresco, sino también camarones, boliñas, golosinas y un montón de productos sin control sanitario y que se llevan toda la mañana, a pleno sol, dentro de un coche en un aparcamiento.

Si pasase algo ¿a quién pediríamos entonces responsabilidades? Y ya no hablamos de una simple infracción administrativa, sino de una intoxicación. Todo esto debe llevarnos a que no deben darnos pena porque, además, se les ha ofrecido miles de opciones para que puedan vender en la playa regularizando su situación, lo cual nunca han aceptado porque sus beneficios son actualmente brutales, y porque entre otras cosas casi todos cobran alguna paga o cualquier otro tipo de prestación.

-¿Qué espera del recurso?

(Se ríe). Espero cualquier cosa. Pero bueno, soy optimista y espero que ponga pie en pared en todo lo que está pasando para que realmente se haga justicia.

-¿Puede influir esta situación en el ánimo de los que os dedicáis a la seguridad ciudadana?

Eso es imposible, no va a suceder porque los policías son muy profesionales, saben cómo tienen que hacer su trabajo y no van a desmoralizarse por esto. Todos sabemos cuál es nuestro papel y te puedo garantizar que lo vamos a seguir haciendo de la mejor forma.

-¿Va a seguir la Policía Local de Punta Umbría luchando contra la venta ilegal en la playa?

Evidentemente. Eso va a seguir siendo uno de nuestros principales objetivos porque es una competencia exclusiva de la policía local.

Punta Umbría va a seguir empeñada en que quien quiera vender debe estar autorizado para ello, con todo en regla, y con todos los productos sanitaria e higiénicamente controlados. Vamos a seguir con la misma actitud que hasta ahora.

-¿Le ha pedido perdón personalmente el agresor o alguien de su entorno?

El abogado de ellos lo hizo. Pero en el Código Penal el perdón no existe para los delitos de sangre, y yo me acojo a ello.

En cuanto al arrepentimiento, que es uno de los motivos por los que se rebaja la condena a un delincuente, simplemente es eso, un arrepentimiento para rebajar la condena y no real.

En mi caso ellos sabían perfectamente lo que hacían, y hasta incluso pienso que estaban preparados para hacerlo porque quien me acuchilló no estaba vendiendo en ese momento, ya había guardado la mercancía, y bajó a la playa para acuchillarme. ¿Y si me hubiese matado?…, ¿de qué estaríamos hablando ahora?…

-¿Cómo se lleva pasar en pocos días del anonimato a ser tan conocido?

Mal por el motivo por el que ahora soy conocido. Me hubiese gustado que hubiese sido por otra cosa. Pero bien porque esto me permite dar voz a los problemas a los que tiene que hacer frente día a día la policía, así como la posibilidad de cambiar la visión que se tiene de nosotros como colectivo que solo se dedica a prohibir y sancionar, cuando eso no es cierto.

En definitiva esta situación me permite dar voz a la policía local, que hace un trabajo fundamental en materia de seguridad ciudadana en toda España, así como al resto de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Me permite decir que estamos aquí para ayudar, y que lo único que pedimos es que también se nos proteja a nosotros.

Y a todo esto quiero sacarle lo positivo porque, afortunadamente yo estoy bien, y me va a servir para dar a conocer cual es realmente el trabajo de la policía.

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