Vecinos de Villablanca y Puebla de Guzmán patentan una energía limpia basada en el mecanismo de un reloj

La energía solar, fotovoltaica, eólica, geotérmica, mareomotriz, undimotriz o hidroeléctrica, entre otras, podrían tener muy pronto una nueva compañera de viaje en el grupo de las conocidas como renovables, -que se obtienen de fuentes naturales virtualmente inagotables-, o alternativas -que puede suplir a las energías o fuentes energéticas actuales-, ya sea por su menor efecto contaminante o, fundamentalmente, por su posibilidad de renovación.

Todo gracias a la labor investigadora de los emprendedores onubenses Andrés Torrescusa Rodríguez (55 años), natural de Puebla de Guzmán; y Eugenio Lorenzo Díaz (60 años), natural de Villablanca, los cuales han patentado un nuevo sistema para obtención de energía basado en el mecanismo de un antiguo reloj, transformando energía mecánica en electricidad.

En una entrevista concedida por ambos a HuelvaCosta.com, se muestran convencidos de haber diseñado un sistema para obtener una energía renovable que «puede encajar perfectamente en las ideas y líneas  que se están gestando en distintos países del mundo con el objeto de sustituir los actuales carburantes fósiles por energías mucho más limpias e inagotables, todo con el fin último de reducir la contaminación y de ayudar a evitar la reducción de la capa de ozono».

En el caso de nuestro país, los dos inventores onubenses también piensan que esta nueva fuente de energía «podría incorporarse al ya famoso borrador de Decreto Ley en el que actualmente trabaja el Gobierno de España con el propósito de eliminar los carburantes contaminantes».

Pero Andrés Torrescusa y Eugenio Lorenzo quiere llegar «aún más lejos», y defienden que los distintos usos de esta nueva energía «podrían sin ningún tipo de duda contribuir al desarrollo económico de cualquier país, región, comarca, ciudad o pueblo».

Los dos emprendedores onubenses tienen ya en sus manos la concesión en España de la patente denominada ‘Acumulador de energía eléctrica mecánico’, para la cual también tramitaron la PCT Internacional el pasado día 31 de noviembre en la Oficina Española de Patentes y Marcas.

Por otra parte, según la descripción de la memoria que presentaron Andrés Torrescusa y Eugenio Lorenzo en la Oficina Española de Patentes y marcas para patentar su sistema, este se refiere a un acumulador de energía eléctrica mecánico cuya evidente finalidad se centra en constituir un medio acumulador de energía a través de un sistema mecánico basado en unos elementos elásticos en espiral y un sistema de engranajes.

De esta forma el principal objeto de la invención es «proporcionar un acumulador de energía eléctrica que no requiere una fuente de alimentación eléctrica para su carga».

Como antecedentes de la invención, dicha memoria describe que los acumuladores de energía eléctrica habitualmente utilizados están constituidos por baterías que requieren de una fuente de alimentación eléctrica para ser recargadas, de la que dependen plenamente una vez descargados.

Igualmente, y si ya se conocían mecanismos eléctricamente autónomos para la generación de energía, estos deben ser accionados en el momento en el que se quiere obtener la energía eléctrica correspondiente, de manera que «en ningún momento permiten acumular la energía entregada, salvo que estén asociados a acumuladores eléctricos, lo que encarece y complica su estructura».

En este sentido la memoria describe la invención de los dos onubenses como un acumulador de energía eléctrica mecánico «que resuelve de forma plenamente satisfactoria la anterior problemática en base a una solución sencilla, pero de gran eficacia», ya que se basa en una espiral elástica, como puede ser un resorte metálico en espiral, que en estado de compresión, o lo que es lo mismo en posición de enrollamiento, presenta una energía mecánica potencial que podrá ser liberada para provocar un movimiento giratorio en virtud de la tendencia de dicho resorte a su posición de reposo.

Aprovechando dicha fuerza, prosigue, se puede aplicar a un sistema de engranajes y transmitir el movimiento de este sistema para el accionamiento de un alternador eléctrico, lográndose generar energía eléctrica a partir de una energía potencial acumulada durante el arrollamiento, la cual se transforma inicialmente en energía cinética durante su distensión, para pasar a ser finalmente eléctrica.

APLICACIONES MUY DIVERSAS

Las aplicaciones que podrían darse a la patente son «muy amplias y diversas», aseguran Torrescusa y Lorenzo, que destacan su uso en teléfonos móviles cuando éstos se quedan sin batería y no hay posibilidad de conexión a red eléctrica o batería externa. Y es que el sistema «dispone de una ruedita que, al accionarla, comprime uno de los dos serpentines internos que lleva el móvil, como si de un reloj de cuerda se tratase, para crear una energía mecánica que, una vez comprimido, empieza a liberarla y a convertirla en electricidad a través de un nanoalternador». «Inmediatamente –prosigue- se comprime el otro serpentín, que se activa una vez que el primero libera toda la energía». «Esta operación –concluyen- se realizaría continuamente, con lo que siempre estaría el móvil cargado».

También podría ser usado en coches eléctricos, «resolviendo el actual problema de autonomía de este tipo de vehículos, que con el nuevo sistema sería del cien por cien». Y es que los serpentines se comprimen con el rodar de las ruedas del coche, -uno por cada una- activando un alternador que iría cargando las baterías y alternándose los serpentines continuamente. En los trenes, por ejemplo, «en lugar de consumir energía de la red eléctrica, sería todo lo contrario y se inyectaría energía a la red, convirtiéndose así cualquier tipo de vehículo en una fábrica de electricidad» señalan.

Otro uso sería en los propios aerogeneradores de los parques eólicos, «resolviendo el problema de que solo producen energía cuando hay viento ya que ante su ausencia se paran y se interrumpe la inyección de electricidad a la red». Este sistema evitaría dicha situación ya que «cuando hay mucho viento hay, que frenar los aerogeneradores por exceso de producción de energía, la cual se está perdiendo, y con el acumulador de energía eléctrica mecánico ésta se acumularía en los serpentines, para ser liberada en el momento en que no haya viento».

Un uso curioso sería en los badenes que se instalan en las avenidas de nuestros pueblos y ciudades para evitar el exceso de velocidad rodada. En este caso Torrescusa y Lorenzo proponen la sustitución de éstos por otros que aprovechen le energía que genera el paso de un vehículo por encima de ellos a través de un sistema de engranajes donde una bomba de presión haría que se comprimiesen los serpentines, creando y acumulando electricidad para ser liberada a la red, por ejemplo para alimentar la iluminación pública.

«Podríamos seguir describiendo usos –concluyen- pero no acabaríamos ya que este sistema es aplicable a cualquier aparato que necesite electricidad para su funcionamiento, y la lista es inmensa».

DOS INVENTORES ONUBENSES CON EXPERIENCIA

Andrés Torrescusa Rodríguez (55 años) es natural y vecino de Puebla de Guzmán y estudió Mecánica en el Instituto de Formación Profesional Alto Conquero de Huelva. Es el ideólogo del nuevo sistema y el encargado del área mecánica. Entre otras innovaciones, fue en el año 2000 el responsable del montaje de la primera trituradora de plástico que se instaló en la provincia de Huelva.

Por su parte Eugenio Lorenzo Díaz (60 años) es natural y vecino de Villablanca, y también estudió Formación Profesional, en su caso Electrónica Industrial en el mismo instituto que su compañero. Se encarga de las labores administrativas del proyecto, además de prestar apoyo en materia de electricidad y electrónica.

Lorenzo Díaz impulsó en el año 2002 la primera planta de energía fotovoltaica con conexión a la red que se instaló en nuestra provincia de Huelva, concretamente en su propia casa de Villablanca, demostrando no solo que autoabastecerse era posible, sino que desde entonces, además le vende energía a Endesa.

Ambos pertenecen al Club de Inventores de España, cuyos principales responsables piensan que este nuevo sistema es «toda una revolución».

Los objetivos de ambos emprendedores, al margen de la financiación y desarrollo de su patente, también pasan porque ésta deje parte de los beneficios que pueda generar en el Andévalo Occidental con la instalación en dicha comarca de la planta para la fabricación de los componentes del nuevo sistema.

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