Vecina de Lepe viraliza un cuento que explica a los niños porqué hay que quedarse en casa

Nazaret Gómez, trabajadora social que ejerce su profesión vinculada al ámbito de la infancia más desprotegida, relata en su cuento que hay por la calle un “bichito que nos hace enfermar” y al que los médicos están intentando cazar, el cual no puede entrar en sus viviendas porque se trata de “casas mágicas”

Nazaret Gómez, una trabajadora social de Lepe de 36 años que ejerce su profesión desde el año 2008 vinculada al ámbito de la infancia más desprotegida, ha hecho viral en pocas horas una carta publicada en sus redes sociales en la que, en una especie de cuento, anima a los más pequeños en casa explicándoles que hay por la calle un “bichito que nos hace enfermar” y al que los médicos están intentando cazar, el cual no puede entrar en sus viviendas porque se trata de “casas mágicas”.

En pocas horas, la publicación en Facebook del cuento de esta vecina de Lepe ha alcanzado casi 2.500 ‘me gusta’ y ha sido compartida casi 5.000 veces, por lo que según ha indicado la propia Nazaret Gómez  HuelvaCosta.com “me siento abrumada por tanta gente de toda España que me está dando las gracias por contar en forma de cuento cómo explicar lo que está sucediendo a los más pequeños”.

El relato completo es el siguiente:

«Soy Lucas, y papá y mamá me han dicho que tenemos que quedarnos en casa unos días sin salir, porque hay un «bichito» por la calle que nos hace enfermar. Que los «señores médicos» lo están cazando y que en casa no entrará el bichito porque las casas son MÁGICAS… Y llevan razón papá y mamá cuando dicen que nuestra casa es mágica, porque todo ha cambiado:

Ayer desayunamos los 3 juntos, hoy hemos hecho galletas para merendar. Ya no le escucho decir a mamá: «corre, que llegamos tarde!! ;cómete eso rápido que tenemos 5 minutos para salir; ahora no puedo entretenerme que estoy terminando de recoger».

Hemos jugado al juego de mesa que me dejaron los reyes y que solo había jugado una vez, nos hemos bañado en la bañera sin prisa, y hemos coloreado, hemos bailado (hasta papá) y hemos montado un castillo en forma de torre con las cartas de papá. Y todos juntos.

Mis padres no paran de repetirme que soy lo más importante para ellos. Ya lo sabía, pero no dejan de decírmelo. A veces son pesados como cuando me repiten lo de comer el puré.

Papá y mamá se miran y se sonrien. No se han enfadado estos días por las cosas de la casa, la comida, el dinero, y esas cosas que los adultos hablan a gritos.

Ahhhhh!!!!, y hemos salido a la terraza y toda la gente estaba aplaudiendo, creo que porque algún señor médico habrá logrado cazar algún bichito.

Los abuelos han aprendido a utilizar la videollamada de su teléfono.

El bichito corre rápido pero los médicos más. Papá y mamá se han besado. Y nuestra casa se ha vuelto mágica, sí.»