Vecina de Cartaya entrega a la patrona una mantilla en cuya confección ha invertido tres años

Alejandrina Millán Jaldón ha hecho realidad su mayor sueño: que la Virgen del Rosario tuviese algo totalmente suyo

Alejandrina Millán Jaldón, la vecina de Cartaya que ha pasado los tres últimos años de su vida trabajando para hacer que la patrona de dicha localidad costera tuviese algo totalmente suyo, ha visto este sábado cumplido el que considera su mayor sueño haciéndole entrega a la hermandad patronal una mantilla bordada pacientemente mediante el método del encaje de bolillos con sus propias manos, la cual podrá lucir a partir de ahora la Virgen del Rosario.

La entrega tuvo lugar durante la tarde de este sábado en la parroquia del Apóstol San Pedro del municipio, donde dicha Hermandad tiene su sede canónica, y en la misma estuvieron presentes tanto la propia bordadora, acompañada por toda su familia, como el presidente de la Hermandad, Juan Manuel Florido, con miembros de su junta de Gobierno.

Tal es el amor que siente Alejandrina por la patrona de Cartaya, que hace tres años, después de 25 al frente de la Hermandad de la que es titular, sintió que tenía que seguir haciendo algo por ella. Y qué mejor regalo que una mantilla elaborada «no solo completamente a mano, sino sobre todo con el corazón y con mis sentimientos», ha señalado la propia bordadora.

Como señal de agradecimiento, la Hermandad cartayera hizo entrega a Alejandrina de una placa en la que puede leerse «La Ilustre y Muy Antigua Hermandad y Cofradía de Nuestra Señora del Rosario Patrona de Cartaya, a doña Alejandrina Millán Jaldón, en agradecimiento por su colaboración, cariño y trabajo incansable hacia esta Hermandad».

La auténtica obra de arte confeccionada por la bordadora tiene según sus palabras «un estilo muy popular», así como unas dimensiones de 1,72 metros de largo por 92 centímetros de alto. Según relata, su gran sueño es «ver a la patrona cartayera con ella puesta», por lo que ese día «me voy a emocionar muchísimo, se me van a saltar las lágrimas, pero sobre todo voy a disfrutarlo porque esta ilusión la tengo desde hace ya muchos años».     

La mantilla de Alejandrina está elaborada íntegramente con hilo de oro, que «es un poco más caro, y más costoso para trabajar que el hilo blanco habitualmente usado para el encaje de bolillos». Igualmente, explica esta vecina de Cartaya, está hecha a tiras, que después se van ligando unas con otras con los palos de los bolillos hasta completar una única pieza.

El encaje de bolillos, añade, «no es que sea muy difícil, pero sí muy laborioso y entretenido», a lo que según explica la propia Alejandrina «hay que sumar los achaques y los problemas en la vista que he tenido a lo largo de estos tres largos años». Pero a pesar de todo ello, «nunca me he venido abajo, ni he tirado la toalla, por muy desesperada que estuviese en determinados momentos».

Igualmente afirma que la mantilla «no es una gran cosa desde el punto de vista de su valor material, pero su valor sentimental es infinito porque está hecha completamente de forma artesanal y a mano, por el amor que siento hacia la patrona y por el empeño e ilusión que he puesto en su elaboración».

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