Un joven cartayero construye la primera casa de plástico reciclado de Europa

Más de un millar de alojamientos para temporeros será necesario construir en el campo onubense durante los dos próximos años para absorber la cada vez mayor afluencia de mano de obra que acude a nuestra provincia para trabajar en las campañas agrícolas intensivas de berries, cítricos y otros frutales.

Al menos ese es el cálculo que hace Juan Manuel Medrano, un emprendedor de Cartaya que aporta una solución con la que ‘mata dos pájaros de un tiro’: por una parte la de la propia carencia de alojamientos dignos para los trabajadores del campo, especialmente los contratados en origen -a los que los agricultores están obligados a facilitar un lugar en el que vivir durante su estancia en nuestro país-. Y por otra la eliminación de la ingente cantidad de residuos plásticos que genera la propia actividad del sector agrícola.

Y es que su propuesta, plasmada en un proyecto que ya tiene avanzado hasta el punto de que una importante cooperativa agrícola onubense le ha hecho recientemente el primer encargo, pasa por transformar todo tipo de residuos plásticos en todo tipo de edificaciones.

De esta forma establos, cuadras, pequeñas casas de campo, cuartos de aperos agrícolas, bungalós y, por supuesto, alojamientos para trabajadores temporeros, todo ello aprovechando la gran cantidad de toneladas de plástico que actualmente desecha nuestra sociedad, van a ser una realidad en un corto periodo de tiempo. Concretamente en los dos meses que restan para tener totalmente operativa la fábrica que para tal fin ha proyectado instalar en el municipio de Lepe.

El sistema constructivo no es demasiado complicado, afirma el propio Medrano, quien detalla que el plástico sobrante será transformado en esta futura fábrica los ladrillos y otros elementos arquitectónicos necesarios para edificar este tipo de construcciones.

Explicado de forma muy gráfica, se trata de bloques, columnas, vigas, jambas, alféizares, estructuras para cubiertas y otros elementos complementarios, que serán fabricados mediante extrusión y usando moldes especialmente diseñados para ello, los cuales, a modo de piezas de lego, permitirían levantar estas construcciones de forma relativamente fácil, sin necesidad de usar argamasa, y perfectamente acabadas para su uso, ya que muchas de ellas están diseñadas con los elementos necesarios para el montaje de las instalaciones de agua, gas o electricidad de las mismas.

Según Medrano, para construir una vivienda media de unos 45 metros cuadrados es necesario emplear un total de siete toneladas de plástico reciclado, por lo que «no se trata de edificaciones volátiles, sino todo lo contrario, son bastante robustas, no se degradan con el sol o por el efecto de otras inclemencias meteorológicas y, además, resistentes al fuego y hasta antisísmicas por ser el plástico un material flexible y no rígido».

Y es que, según prosigue, los bloques llevan un 95 por ciento de plástico, siendo el cinco por ciento restante una serie de aditivos que los hacen repeler las llamas, además de darles carácter aislante para evitar el frío, el calor, o la contaminación acústica procedente del exterior.

Y como ‘para muestra, un botón’, Medrano levanta estos días en el término municipal de San Bartolomé de la Torre la primera construcción en Europa hecha solo a base de plástico reciclado. Se trata de la que será la oficina de la finca que en dicho municipio surandevaleño explota la cooperativa lucenera Costa de Huelva, la cual le ha hecho ya en firme la petición de un total de 80 alojamientos de este tipo para sus trabajadores temporeros. «Será el primer encargo que materialicemos en nuestra fábrica de Lepe -señala-, aunque estos días estamos cerrando acuerdos que, de cerrarse definitivamente, supondrían el encargo de otro medio millar de unidades».

Esta construcción ‘piloto’ tiene una superficie de 45 metros cuadrados e integra dos habitaciones, salón, dos baños y patio trasero, y está habilitada para acoger a cuatro personas en perfectas condiciones, ascendiendo su coste a unos 15.000 euros. El objetivo, añade Medrano, es «alcanzar un ritmo de producción de una de estas casas al día».

Y aunque los materiales para esta primera edificación provienen de Colombia, país que ya cuenta con una fábrica de este tipo y del que es originario Fernando Llanos, propietario de la patente mundial del sistema y de la empresa Ecoplasso, cuyo modelo ha introducido el cartayero en Europa, Medrano espera que los primeros encargos ya se realicen gracias a la puesta en marcha de la fábrica en Lepe, cuya primera línea de producción podría dar empleo a al menos una quincena de personas.

A esa primera línea de producción, con la que prevé fabricar el material necesario para construir una treintena de alojamientos, Medrano y Llanos pretenden sumar otra entre finales de este año y principios del próximo.

Para la fabricación de los elementos constructivos, explica por otra parte el emprendedor cartayero, puede usarse cualquier tipo de plástico desechado y, dependiendo del color original de dicho material, los bloques tendrán un tono u otro, serán más claros o más oscuros, lo cual también se puede corregir mediante la aplicación de determinados aditivos.

No obstante su gran ventaja en una provincia como Huelva, apunta Medrano, es la gran cantidad de materia prima existente para la fabricación de los ladrillos. El objetivo pasa pues por «recoger todo el plástico sobrante, tanto de origen doméstico, para transformarlo en estos bloques macizos destinados finalmente a construir estas «viviendas ecológicas de alta calidad».

Solo por poner un ejemplo, añade el joven emprendedor, «podríamos fabricar unos 24.000 metros cuadrados de construcción anuales, lo que se traduce en casi 600 viviendas de unos 42 metros cuadrados cada una». Y para ello, puntualiza «serían necesarias aproximadamente 4.200 toneladas de plástico desechado al año, a razón de siete toneladas por cada vivienda, con todo lo que ello supone medioambientalmente hablando».

Por último subraya que «hay actualmente en todo el mundo una problemática social muy importante derivada del excesivo uso de plásticos». Un problema que, «lejos de aminorar va cada vez a más». De todo el plástico usado, precisa, «solo se recicla hoy en día el 10 por ciento», lo cual es «un grave problema a nivel mundial que tiende a crecer». Con la puesta en marcha de este proyecto, concluye, «pretendemos dar un nuevo uso a buena parte del 90 por ciento del plástico que no se recicla y que acaba en vertederos, en el campo o en los mares, contaminando nuestro entorno».

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