Un emprendedor de Cartaya quiere transformar el plástico agrícola en ladrillos

Establos, cuadras, casas de campo, cuartos de aperos, bungalous o viviendas para trabajadores temporeros, podrían construirse en un futuro no muy lejano aprovechando la gran cantidad de toneladas de plástico que desecha nuestra sociedad

Establos, cuadras, pequeñas casas de campo, cuartos de aperos agrícolas, bungalous o viviendas para trabajadores temporeros, podrían construirse en un futuro no muy lejano aprovechando la gran cantidad de toneladas de plástico que actualmente desecha nuestra sociedad.

Se lograrían de esta forma dos grandes objetivos, especialmente en la provincia de Huelva, donde el plástico agrícola desechado es desde hace años un auténtico problema: retirar del campo la gran cantidad de este material sobrante de nuestro actual modelo agrícola intensivo, dando a ésta al mismo tiempo una nueva utilidad ya que serviría como principal materia prima para la construcción de este tipo de edificaciones.Todo ello si logra ponerse en marcha el proyecto en el que participa un joven emprendedor cartayero, Juan Manuel Medrano, quien trabaja actualmente para implantar en la provincia de Huelva una instalación destinada a la fabricación de bloques (o ladrillos) elaborados a base de plástico desechado, y posteriormente reciclado, que serían la base para la construcción de dichas edificaciones.

Explicado de forma muy gráfica, se trata de bloques, columnas, vigas, jambas, alféizares, estructuras para cubiertas, y otros elementos constructivos complementarios, fabricados mediante el método de extrusión y usando moldes especialmente diseñados, los cuales a modo de piezas de lego permitirían construir estas viviendas de forma relativamente fácil y perfectamente acabadas para su uso ya que algunas de estas piezas están diseñadas con los elementos necesarios para el montaje de la instalación de agua y electricidad. 

Según ha explicado Medrano a HuelvaCosta.com, para construir una vivienda media de unos 42 metros cuadrados es necesario emplear un total de siete toneladas de plástico reciclado, por lo que “no se trata de edificaciones volátiles, sino todo lo contrario ya que son más bien robustas y, además, resistentes al fuego”.

Y es que según prosigue los bloques llevan un 95 por ciento de plástico, siendo el cinco por ciento restante una serie de aditivos que los hacen repeler las llamas, además de darles carácter aislante para evitar el frío o el calor, además de la contaminación acústica del exterior.

Para la fabricación de estos elementos constructivos, explica el emprendedor cartayero, puede usarse cualquier tipo de plástico desechado y, dependiendo del color original de dicho material, los bloques tendrán un tono u otro, serán más claros o más oscuros, lo cual también puede ser corregido mediante aditivos.

Medrano también detalla que se trata de una iniciativa proveniente de Colombia, para cuya ejecución en nuestro país ha sido necesaria la constitución de una empresa cuyo principal objetivo es implantar una fábrica en la provincia de Huelva que “recogería todo el plástico sobrante, tanto de origen doméstico, como industrial o agrícola, del que en esta provincia hay una importantísima materia prima”, para transformarlo en estos bloques macizos destinados posteriormente a la construcción de “viviendas ecológicas de alta calidad”.

Dicha instalación, inicialmente dotada con una sola línea de producción, “podría fabricar unos 24.000 metros cuadrados de construcción anuales, lo cual se traduciría en casi 600 viviendas de unos 42 metros cuadrados cada una”. Para ello “serían necesarias aproximadamente 4.200 toneladas de plástico desechado al año a razón de siete toneladas por cada vivienda”, explica Juan Manuel Medrano.

En este sentido el emprendedor cartayero subraya que “existe actualmente una problemática social muy importante derivada del excesivo uso de plásticos”. Un problema que, “lejos de aminorar va cada vez a más”. De todo el plástico usado, prosigue, “solo se recicla actualmente el 10 por ciento”, lo cual es “un grave problema a nivel mundial que tiende a crecer”. Con la puesta en marcha de este proyecto, concluye, “pretendemos dar un nuevo uso a buena parte del 90 por ciento del plástico que no se recicla y que acaba en vertederos, en el campo o en los mares, contaminando nuestro entorno”.   

Juan Manuel Medrano también tiene puesto el foco de su iniciativa en África, concretamente en países como Senegal o Marruecos, donde afirma contar con promotores interesados en este novedoso sistema para construir viviendas “a gran escala”. “Queremos instalar nuestra fábrica en Huelva para abastecer tanto a este mercado, como a toda Andalucía”, incide.

El proyecto se encuentra actualmente en la fase de buscar inversores tanto públicos como privados, para su implantación en Huelva. “Se trataría de empresas e instituciones –prosigue Medrano- comprometidas con la conservación del medio ambiente”. En este sentido destaca que la inversión inicial necesaria para la puesta en marcha del mismo, en principio con una sola línea de producción, asciende a unos 900.000 euros, una cantidad “que incluye la construcción y puesta en marcha de la fábrica, hacer las primeras viviendas, y entregarlas, para a partir de ahí empezar a amortizar la inversión y generar beneficios que permitan el desarrollo y crecimiento del proyecto”.

CONSTRUIR VIVIENDAS CON BLOQUES ‘TIPO LEGO’

Cuatro personas construyen una casa de unos 40 metros cuadrados de este tipo en solo cinco días. Así lo asegura este emprendedor cartayero, quien explica que el sistema constructivo se asemeja a un “arma-todo” o “Lego”. De esta forma, prosigue, su montaje se hace de manera “práctica y fácil” adosando unas con otras las piezas que lo componen, las cuales se ajustan de forma sencilla y hermética.

Por tanto su instalación es “ágil” y “no requiere mano de obra especializada”. El sistema opera con anclaje y ensamble de los bloques, sostenido por vigas y columnas del mismo material, las cuales son confinadas utilizando platinas y tornillos. En este sentido no requiere pegamento, cemento o arena, lo cual “es una ventaja y un valor añadido sobre el resto de productos que actualmente ofrece el sector de la construcción”. 

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