Mujeres de Punta e Isla relatan su dramática relación con las drogas, y como han salido de ellas

Manuela Conde Rodríguez (58 años y natural de Isla Cristina), y Ana Arroyo Romero (61 años y vecina de Punta Umbría), han decidido ponerse ante las cámaras de HuelvaCosta.com para relatar sus dramáticas historias en relación con su adicción a las drogas. Ambas están actualmente rehabilitadas gracias en primer lugar a su fuerza de voluntad, y en buena parte también a la ayuda y apoyo que han encontrado en la Asociación ARO Cristóbal Gangoso Aragón (antes Alcohólicos Rehabilitados Onubenses), a la que aseguran le deben “la vida”.

Tanto Manuela Conde como Ana Arroyo consideran que sus vidas llegaron a tocar fondo, y quieren ahora que sus respectivas historias sirvan como ejemplo para otras personas que se encuentran en la situación que ellas atravesaron.

Sin duda son dos ejemplos de autosuperación difíciles de creer. Dos heroínas de nuestro tiempo que un buen día se dieron cuenta que el camino que llevaban acabaría por derrotarlas, por lo que decidieron hacer frente a su situación para salir del oscuro pozo en el que se habían metido por distintas circunstancias.

Ambas fueron politoxicómanas adictas a distintas sustancias estupefacientes. Manuela Conde, que estuvo una década (desde los 20 hasta los 30 años) “enganchada” a la heroína, la cocaína o el hachís, entre otras drogas, recuerda que sus peores momentos fueron cuando se quedó embarazada en sus peores años de dependencia, así como la primera de las tres veces que ingresó en prisión en el penal de El Puerto de Santa María (Cádiz) por tráfico de drogas ya que hacía de ‘mula’ trayendo heroína desde la India.

Por su parte Ana Arroyo vivió su peor momento durante el periodo que se vio obligada a dormir en la calle, “detrás de unos matorrales y sobre cartones” en la localidad malagueña de Marbella. Arroyo fue politoxicómana desde los 12 hasta los 32 años de edad, y con solo 21 años ya tenía tres hijos, que perdió y recuperó una vez rehabilitada. No obstante, tras abandonar su adicción hacia las drogas cayó en la ludopatía, de la cual también ha podido salir.

En definitiva, dos historias que ponen los pelos de punta pero que al final dejan buen sabor de boca.

También se han puesto ante nuestras cámaras el presidente de ARO, Manuel Darriba (también exadicto, aunque en su caso al alcohol), y la isleña Rosa Carrillo, que actualmente es monitora de un grupo de autoayuda en la Asociación para la Rehabilitación de Alcohólicos y Toxicómanos Isleños (ARATI). Ambos nos cuentan cual es el ‘milagro’ de las asociaciones en las que colaboran para hacer realidad historias como las suyas propias, o como las de Manuela Conde y Ana Arroyo.

ASOCIACIÓN ARO CRISTÓBAL GANGOSO ARAGÓN DE HUELVA

Los adictos onubenses tanto al alcohol, como a otras sustancias estupefacientes, son cada vez más jóvenes. Y es que la edad media de estas personas ha bajado en nuestra provincia a lo largo de las últimas cuatro décadas y media desde los 38 hasta los 32 años de edad.

Así lo ha señalado a HuelvaCosta.com Manuel Darriba, presidente de la Asociación ARO Cristóbal Gangoso Aragón (antes Alcohólicos Rehabilitados Onubenses), quien también ha revelado en relación a la edad de las personas atendidas por esta Asociación que cada vez acuden solicitando apoyo más menores de entre 14 y 15 años por problemas de adicción a distintas sustancias, los cuales llegan de la mano de sus progenitores o remitidos por los jueces.

Igualmente ha puesto de manifiesto en cuanto a las adicciones entre los onubenses su cada vez mayor politoxicomanía, ya que actualmente no es solo el alcohol el causante de la adicción, sino que a éste se suman otras sustancias como la cocaína o los productos derivados del cannabis como el hachís y la marihuana. Según Darribas, “cada vez vienen a pedir ayuda más personas con problemas distintos a los generados por el alcohol porque todas las adicciones están muy ligadas y la mayoría de nuestros pacientes son politoxicómanos”.

La asociación que preside Manuel Darribas cuenta actualmente con un total de 554 pacientes en proceso de rehabilitación de todas las adicciones, siendo la media anual de atendidos de entre 500 y 600 personas. En este sentido cada año entran unos 125 nuevos adictos, lo que supone en realidad atender unas 250 personas ya que las terapias de rehabilitación aplicadas en la asociación incluyen tanto al adicto como a un familiar directo, generalmente la pareja, esposa o marido, aunque también hijos, otros familiares o incluso amigos, dependiendo de la situación personal de cada paciente.

Llama la atención el hecho de que, según el presidente de ARO, aproximadamente el 97 por ciento de los adictos que concluyen el tratamiento terapéutico de la asociación, que incluye cuatro etapas y tiene una duración de cuatro años, logra desintoxicarse, aunque por el contrario solo lo acaban el 40 por ciento de las personas que lo inician.

En relación al sexo de los adictos onubenses, según Darribas, cada vez es mayor el porcentaje de mujeres que requieren el apoyo de la asociación, siendo éste actualmente de entre un 15 y un 20 por ciento sobre el total de atendidos. No obstante, según apunta el presidente de ARO, este porcentaje no refleja del todo la realidad de la calle ya que “la mujer tiende mucho más que el hombre a ocultar sus problemas con las adicciones”.

Por otra parte las adicciones “no entienden de clase social”, apunta Darribas, aunque “es cierto que las personas pertenecientes a clases sociales más elevadas también suelen ocultar más el problemas que el resto de la población, por lo que recurren a centros o clínicas privadas”. No obstante, afirma que “en ARO atendemos desde médicos o arquitectos hasta peones o electricistas”.

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