La pescadora remonta el vuelo en la provincia de Huelva

Incluidos los de 2019, un total de 95 pollos de águila pescadora -Pandion haliaetus-, han nacido ya en Huelva desde que en el año 2004 la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, por mediación del Paraje Natural y Reserva de la Biosfera Marismas del Odiel, pusiera en marcha en nuestra provincia el proyecto de reintroducción de una rapaz que, en la década de los 80 del siglo pasado, llegó prácticamente a extinguirse en nuestro país como especie reproductora.

Un programa que en el marco de toda la comunidad autónoma andaluza se inició un año antes en la provincia de Cádiz, y cuyo éxito corroboran los datos facilitados a HuelvaCosta.com por Enrique Martínez Montes, director-conservador del Paraje Natural Marismas del Odiel.

De ellos se desprende, en relación a la reintroducción de la especie en este espacio protegido onubense, que el número parejas reproductivas ha pasado de una en 2009, a cuatro este año, con picos de hasta seis parejas en dicho intervalo. En relación al número de pollos nacidos en la provincia de Huelva los números también invitan al optimismo ya que en 2009 nacieron tres, mientras que este año han sido nueve, con picos de hasta quince ejemplares en 2017, o 13 en 2015 y 2018. Los expertos de Marismas del Odiel achacan a las «adversas condiciones meteorológicas» la bajada de este año. 

Otro dato que llama la atención es que, gracias al anillamiento de todos los pollos nacidos en Huelva, se tiene constancia de la dispersión de ejemplares nacidos en Marismas del Odiel en puntos tan diversos como Veta la Palma en el Espacio Natural de Doñana; Paraje Natural de la Breña y Marismas de Barbate (Cádiz); Castro Marim (Portugal); Laghouat (Argelia); o en la Costa Atlántica de Senegal.

En relación a los datos concretos de este año, es destacable el hecho de que, por primera vez en 2019, una pareja de águila pescadora ha anidado en una Reserva Natural del Paraje Natural Marismas del Odiel, concretamente en la Isla de Enmedio, la cual durante su primera estancia en dicho punto ha sacado adelante un total de tres pollos, siendo éste el séptimo nido utilizado por esta rapaz en la provincia de Huelva: seis de ellos se encuentran en Marismas del Odiel y uno en el embalse del Piedras.

Concretamente en este último emplazamiento, ubicado en el término municipal de Cartaya, la pareja que ocupa el nido ha logrado sacar este año por primera vez tres pollos, experimentando así una evolución muy positiva ya que nada más ser instalado dicho nido en 2016 fue ocupado por una pareja que entonces no llegó a procrear, pero que en 2017 sacó dos pollos adelante, los mismos que en 2018, incrementándose la cifra hasta los tres de este año.

HuelvaCosta.com fue recientemente testigo directo, y en exclusiva, del anillamiento de estos tres pollos de águila pescadora nacidos este año en el pantano del Piedras, que se desarrolló en el marco de una actuación no exenta de dificultades por encontrarse el nido sobre una torre instalada en mitad de la lámina de agua de dicho embalse cartayero, donde por tanto es obligatorio acceder valiéndose de una embarcación. 

En la operación participaron una docena de personas, entre agentes de Medio Ambiente de la Unidad Territorial donde se encuentra el pantano del Piedras, vigilantes del propio embalse, personal de la Estación Biológica de Doñana y del Paraje Natural Marismas del Odiel, entre ellos el conocido ornitólogo onubense José Manuel Sayago, los cuales llegaron al nido con el apoyo de dos pequeñas embarcaciones, para acceder finalmente a los pollos gracias a una larga escalera que tuvieron que instalar en medio del pantano.

Los pollos –un macho y dos hembras- fueron anillados con cinco semanas de vida y, además, pesados, reconocidos veterinariamente –incluida la extracción de sangre-, y registrados. Como refleja las anillas adosadas a las patas de cada uno de los ejemplares, éstos recibieron los nombres de JJ, JV y JM. Este último, concretamente el macho, en recuerdo del agente de medio ambiente José María Villalón, fallecido el año pasado, y uno de los artífices, junto con el ornitólogo José Manuel Sayago, de la instalación en 2016 del poste sobre el que esta pareja ha construido el nido en el que ha logrado procrear ya siete pollos desde entonces.

Para Sayago, encargado de dirigir el anillamiento de los tres pollos del pantano del Piedras, el principal objetivo es «conocer las poblaciones de águila pescadora y sus movimientos migratorios» con el fin de «aumentar la población» de una rapaz que llegó prácticamente a extinguirse como especie reproductora de la Península Ibérica en los ochenta del siglo pasado por factores como «persecución directa del hombre y, por tanto, alta mortalidad por la acción humana; la pérdida de hábitats y el expolio de nidos».

Además, prosigue el ornitólogo, es una especie con una alta mortalidad en sus pollos ya que solo el 80% llega a la edad adulta ya que «el viaje migratorio a África que realiza la mayoría de ejemplares es muy peligroso al tener que cruzar el Sáhara». «Muchos padecen en el intento por agotamiento, especialmente los juveniles» apunta Sayago.

En el caso concreto de esta pareja, precisó el experto, migra al continente africano en invierno, ocupando mientras tanto el mismo nido otra pareja que, procedente del norte de Europa, concretamente de Finlandia, hiberna en el pantano del Piedras.

Y es que la situación de este nido es «ideal» como hábitat para la rapaz, explica, dado su difícil acceso y, sobre todo, por la abundancia de comida para la pescadora, que en este punto se alimenta de las numerosas especies de peces de agua dulce que habitan en el pantano, especialmente carpas, barbos o black-blass, entre otros.

Todos estos elementos llevan al ornitólogo a plantearse la posibilidad de instalar, de cara al futuro, otro nido en el pantano, destinado a atraer otra pareja para seguir aumentando el número de ejemplares.

Según los datos aportados por el director-conservador del Paraje Natural Marismas del Odiel, en cuya área de influencia se encuentra este nido del pantano del Piedras, el 24% de la población invernante de águila pescadora en la Península Ibérica se encuentra en la Reserva de la Biosfera onubense y su entorno, atendiendo al último censo anual, que también ha puesto de relieve la presencia en ella de ejemplares procedentes de una decena de países europeos.

La cifra total en nuestra provincia es de 72 individuos -incluida Doñana-, procedentes de Finlandia, Suecia, Noruega, Polonia, Dinamarca, Escocia, Alemania, Italia, Francia y Portugal para un total de 319 controlados al añadir los anillados en Huelva.

Dados todos estos datos, el Paraje Natural Marismas del Odiel se ha erigido en las últimas décadas en la referencia más importante para la recuperación de esta rapaz en la Península Ibérica. Haciendo balance, la provincia onubense ha visto nacer 86 pollos desde que comenzó a plasmarse el proyecto de reintroducción de une especie que además, es emblemática y constituye un pilar importante en los programas de educación, voluntariado y turismo ornitológico de la Reserva de la Biosfera Marismas del Odiel.

Por último, según señaló hace unos días durante el anillamiento de los tres pollos de la Isla de En medio el delegado territorial de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía en Huelva, Álvaro Burgos, «el mejor indicador de que la dinámica del programa de reintroducción es positiva es que individuos nacidos en nuestra provincia se están reproduciendo en Huelva».

ÁGUILA PESCADORA (PANDION HALIAETUS)

El águila pescadora -Pandion haliaetus- es una especie filopátrica -tendencia de muchos animales a permanecer en el mismo territorio en que nacieron, o a volver al mismo para reproducirse o nidificar- que se alimenta exclusivamente de peces, lo que la convierte en una rapaz única.

Su régimen alimenticio marca de esta forma una fisionomía que se caracteriza básicamente por uñas muy curvadas y del mismo tamaño, lo cual facilita las labores de pesca. Puede llegar a sumergirse hasta a un metro de profundidad, para lo que posee un sistema que evita la entrada de agua por los orificios nasales; una membrana en los ojos a través de la que puede ver una bajo el agua; así como segrega una grasa especial a través de una glándula de cara a impermeabilizar su plumaje. Con el mismo fin está dotada de alas trianguladas, que le dan mucha potencia para salir del agua con un pez capturado.

Los machos suelen pesar una media de un kilo y medio, mientras que las hembras son bastante más grandes, llegando hasta los dos kilos de peso.

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