La Junta ultima un proyecto para comenzar a rehabilitar la Almadraba de Nueva Umbría

La presión social ha dado finalmente sus frutos y el Real de la Almadraba de Nueva Umbría, situado en pleno paraje natural de las Marismas del Río Piedras y cuyos restos languidecen devorados por el paso del tiempo desde que fuese abandonado por el Consorcio Almadrabero en el año 1963, parece que finalmente será sometido a una actuación encaminada a poner en valor algunos de los elementos que lo componen.

Y es que, aunque sin fecha concreta aún para su ejecución, pero sí con una inversión prevista de 315.000 euros, lo que antes era la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, ultima la redacción de un proyecto al que ha tenido acceso HuelvaCosta.com que contempla medidas concretas encaminadas a la recuperación y puesta en valor de un conjunto patrimonial que el propio Gobierno andaluz protegió en noviembre de 2015 declarándolo Bien de Interés Cultural (BIC) mediante su inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz con la tipología de Lugar de Interés Etnológico. Una medida adoptada por constituir uno de los mejores testimonios del sistema productivo almadrabero del litoral atlántico andaluz.

Dicho proyecto contempla la recuperación y puesta en valor del Real de la Almadraba de Nueva Umbría, situada en el término municipal de Lepe, a través de una primera experiencia piloto consistente en la rehabilitación de su viejo embarcadero en el río Piedras para uso recreativo sin ánimo de lucro, con el fin de visibilizar y dar a conocer el conjunto, único en el litoral onubense de sus características.

El resto de las edificaciones que componen el conjunto serán delimitadas por un vallado de protección, a la espera de futuras intervenciones, que frene el expolio que vienen sufriendo desde el cese de la actividad pesquera en el enclave en 1963, y el deterioro de las estructuras murarias que aún se conservan. Con dicho vallado también se pretende garantizar la seguridad de las personas que accedan a este enclave paisajístico.

Igualmente se propone habilitar una conexión entre este embarcadero y la playa de Nueva Umbría, al otro lado de la Flecha, mediante un camino peatonal que la atraviese de norte a sur, y que complemente las actuales cuatro pasarelas que ya existen en la zona con las mismas características y objetivos.

El proyecto también prevé mejorar la accesibilidad a la Flecha litoral interviniendo en las conexiones existentes con La Antilla y el puerto de El Terrón. Para ello se actuará en dos sendas ya existentes.

En la primera de ellas, el camino de Nueva Umbría, se aportará una nueva capa de rodadura que permita su uso peatonal y ciclista, así como se restringirá el uso rodado sólo a aquellos vehículos que presten un servicio público, y garantizando su conexión con el aparcamiento de El Terrón en su extremo norte mediante un nuevo camino paralelo a la carretera A-5055.

La segunda senda a intervenir es la que discurre paralela a la playa, perpendicular a la anterior, la cual ha sido invadida en los últimos años por la dinámica dunar en su tramo final más próximo a La Antilla. Para ello se ha diseñado una nueva conexión entre el entramado de las calles del núcleo urbano de La Antilla que acometen a este espacio natural, y al propio sendero.

Toda la actuación, prevista en el Plan de Ordenación del Territorio del Litoral Occidental de Huelva, tiene por objeto dotar de espacios públicos con carácter supramunicipal que contribuyan al mantenimiento de los ecosistemas naturales de alto valor paisajístico y patrimonial en el entorno del Real de la Almadraba y el camino de Nueva Umbría, ambos en el término municipal de Lepe.

El objetivo principal del proyecto que redacta en estos momentos la Junta de Andalucía se centra pues, en habilitar una conexión fluvial con el litoral de El Rompido a través de la recuperación patrimonial del antiguo embarcadero del enclave, así como garantizar una conexión terrestre con el Paraje Natural Marismas del Río Piedras y Flecha de El Rompido, acordes con la capacidad de carga de estos espacios protegidos, restringiendo el tráfico rodado sólo al servicio público, y garantizando la existencia de senderos peatonales y ciclables accesibles al público general.

Desde el punto de vista patrimonial, según el proyecto en el que trabaja el Gobierno andaluz, en la zona existen dos importantes hitos: el real de la Almadraba de Nueva Umbría objeto de intervención en este proyecto; y la Torre Almenara del Catalán, situada entre el puerto de El terrón y La Antilla, construida entre finales del siglo XVI y principios del XVII para defender esta zona de la costa de las incursiones de los piratas berberiscos. La presencia de estos dos bienes, concluye el proyecto, ayuda a entender la importancia de este lugar, su posición estratégica en el territorio y su riqueza en recursos naturales.

Una vez redactados por la Oficina de Ordenación del Territorio el Estudio de Viabilidad, y posteriormente el Proyecto Básico, la Junta ha obtenido los informes sectoriales favorables y la disponibilidad de los terrenos mediante la concesión del Dominio Público Marítimo Terrestre al Ayuntamiento de Lepe, que se sumó en 2016 al Programa Regional de Espacios Públicos de la Junta de Andalucía.

Según las fuentes de la Junta de Andalucía consultadas por esta redacción, una vez ultimado el anteproyecto, lo cual se produjo el pasado mes de diciembre, los siguientes pasos se centran en la tramitación de las diferentes autorizaciones administrativas necesarias para acometer el proyecto: municipal a cargo del Ayuntamiento de Lepe; de patrimonio histórico a cargo de la Delegación Territorial de Cultura; y para instalación náutica menor a cargo de la Delegación Territorial de Fomento.

Dichas tramitaciones se encuentran actualmente en distintas fases, mientras que la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio trabaja en paralelo con la redacción del proyecto de ejecución para la supervisión y licitación de las obras, lo cual podría prolongarse por espacio de varios meses.

SATISFACCIÓN DE LA PLATAFORMA EN DEFENSA DEL REAL DE LA ALMADRABA DE NUEVA UMBRÍA

La Plataforma en Defensa del Real de la Almadraba de Nueva Umbría, que se constituyó en julio de 2014 con el objeto de dar a conocer el estado de abandono y deterioro en el que se encontraba dicho enclave patrimonial, a pesar de su importancia por ser el único poblado almadrabero que se conserva en todo el litoral andaluz como fruto del auge de la pesca del atún que hubo en la primera mitad del siglo XX, ha mostrado por su parte una “enorme satisfacción” y una “gran alegría” nada más conocer el proyecto.

Y es que para portavoz, el profesor de instituto cartayero y experto en el arte de pesca de la almadraba, Juan Manuel Ruiz Acevedo, con esta iniciativa también se atiende la otra gran demanda de la plataforma: la restauración, conservación y puesta en valor del enclave para convertirlo finalmente en un centro de interpretación tanto de la Flecha, como de la historia de la pesca del atún rojo en la zona.

Según ha relatado Ruiz Acevedo a HuelvaCosta.com en una reciente visita al enclave, “a raíz de nuestras reivindicaciones y recogidas de firmas, ya logramos que en 2015 el Parlamento de Andalucía protegiese el enclave declarándolo BIC, y ahora hemos conseguido que al menos se den los primeros pasos de cara a su futura rehabilitación”. “Y es que este logro –prosigue- ha sido posible gracias al empuje de nuestra plataforma y de todos los ciudadanos, entidades, asociaciones vecinales y partidos políticos que la integran.

Ruiz Acevedo ha querido finalmente felicitar a los técnicos de la Delegación territorial de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta en Huelva, que a su juicio “son quienes han llevado durante todos estos años el peso de la tramitación de un expediente tan complicado”.

UN TROZO DE NUESTRA HISTORIA PESQUERA

La captura del atún rojo mediante almadrabas fue un arte de pesca fundamental durante la primera mitad del siglo XX para poblaciones como Ayamonte, Isla Cristina, La Redondela, Lepe y Cartaya, pero que actualmente sólo se mantiene en algunos puntos de Cádiz, del Norte de África, de Portugal y de Italia.

De la importancia de la Almadraba de Nueva Umbría dejaron constancia Juan Manuel Ruiz Acevedo y José Antonio López González, dos expertos apasionados por la investigación de las artes de pesca tradicionales, en su publicación del año 2002 ‘La Almadraba de Nueva Umbría -El Rompido-‘, con la que principalmente quisieron dar a conocer lo que representó esta almadraba para la comarca.

Los precedentes de la Almadraba de Nueva Umbría, de cuyo Real aún se conservan frente al Rompido restos de algunos de sus edificios y que fue calada por el Consorcio Nacional Almadrabero entre 1929 y 1963, y finalmente por la empresa ‘Anusa’ durante en 1985 y 1986, estuvieron en la de San Miguel o del Río del Terrón y en la de la Tuta, ambas ubicadas en la misma zona y caladas bajo el control de la Casa de Medina Sidonia, que durante muchos siglos detentó el privilegio de la captura del atún en todo el litoral andaluz. Su cuadro -que eran las redes donde eran capturados los atunes-, estaba situado a unos 12 kilómetros de la costa -donde se sabe que había unos 30 metros de profundidad-, justo frente al actual Rompido.

La flota que operaba en dicha almadraba estaba formada por 2 vapores, 7 motoras o faluchos, 4 barcazas, varios atojos o embarcaciones a remo, distintos barcos de vigilancia y señalización, varias lanchas para los mandos y algunos botes auxiliares.

Las labores de las alrededor de 200 personas que trabajaban normalmente en la Almadraba de Nueva Umbría, cuya procedencia era fundamentalmente Cartaya, Lepe, Isla Cristina o Punta del Moral, comenzaban cada año a principios de marzo, para finalizar a mediados de septiembre, aunque la pesca propiamente dicha transcurría entre mayo y la primera quincena de agosto. El resto del tiempo se dedicaba a los preparativos de la almadraba y a la recogida posterior. Todas estas operaciones eran dirigidas desde el Real de la Almadraba, lugar del que se conservan algunos edificios y que se convertía durante los 6 meses que duraban las faenas en una pequeña ciudad donde además de trabajar, el personal residía allí ya que contaba con todo lo necesario para ello.

Tal es así que en el Real de esta almadraba había edificios para todo: almacenamiento de pertrechos, varado y reparación de embarcaciones, alquitranadero de útiles, oficinas, cantina, y viviendas para los mandos y los trabajadores. Éstos, que residían allí en la mayoría de las ocasiones junto con sus familias, conformaban un núcleo de población temporal de más de  900 personas.

Desde la casa del capitán, la cual tenía una torre-mirador en uno de sus extremos, además de todo el real, se divisaban las embarcaciones de la almadraba atracadas en la Ría del Piedras, su desembocadura, e incluso mediante catalejos, el lugar en el mar donde quedaba calada la almadraba y las señalizaciones que indicaban diariamente el número de capturas realizadas.

Otra zona del real era la de trabajo y almacenamiento, y en ella estaban ubicados el cuarto del gasoil, una explanada donde se alineaban las anclas, otra para los corchos de flotación, y una tercera para las redes, dos alquitranaderos con sus chimeneas y calderas, distintos almacenes, una tonelería, el cuarto de la cal, la casa del tercero y una carpintería.

Por último, la tercera parte del real era la destinada a las viviendas de los almadraberos y sus familias, así como otras dependencias para los servicios mínimos necesarios para atender a una población como la que allí se concentraba durante alrededor de seis meses al año: barbería, tienda, escuela, iglesia o botiquín entre otros. En total, unas 150 viviendas unifamiliares, además de las casas de los solteros o almadraberos que se desplazaban a trabajar allí sin sus familias, configuraban esta pequeña población temporal. Las condiciones de vida eran muy precarias ya que las viviendas sólo constaban de dos estancias que no sumaban más de 20 metros cuadrados en las que residía una familia entera cuya única actividad durante su estancia allí era la pesca del atún.

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