Joven con discapacidad queda “encerrada” en un centro comercial por el cierre del ascensor antes que los locales de ocio

Mariam Pérez Antonete (21 años) es una adolescente lepera que tiene, por lo menos, las mismas aspiraciones que el resto de chicos de su edad; y seguro, más inquietudes que muchos de ellos. Y todo, a pesar de ser una de las casi 20.000 personas que padecen espina bífida en España, una enfermedad que afecta a uno de cada 3.500 recién nacidos, y que en el caso de Mariam, afecta a la movilidad de sus extremidades inferiores, lo que la obliga a usar silla de ruedas para desplazarse.

En este marco, la joven lepera organizó la noche del pasado sábado una fiesta para celebrar su 21 cumpleaños junto a sus amigas y amigos, eligiendo para ello como escenario uno de los establecimientos hosteleros ubicados en la primera planta del Centro Comercial Marina Ocio, situado en la avenida de Andalucía de Lepe.

La fiesta se desarrolló con absoluta normalidad hasta que, pasadas las tres de la madrugada, todo se torció. Cuál fue su sorpresa cuando, al disponerse a salir para regresar a casa, se topó con las puertas del ascensor cerradas, y con dicho aparato bloqueado, quedándose prácticamente “encerrada” en la primera planta del centro comercial ya que la silla de baterías en la que se desplaza habitualmente pesa unos 106 kilos, a los que hay que sumar el peso de la propia Mariam, haciendo inviable bajar por las escaleras.

Así lo ha señalado su madre, María del Mar Antonete Rodríguez, quien visiblemente indignada ha asegurado a esta redacción que antes de iniciar su fiesta de cumpleaños, Mariam preguntó por este tema y le dijeron que el ascensor estaría funcionando hasta la hora del cierre de los locales, que en este centro comercial está establecida a las cuatro de la madrugada.

Dada la situación, prosigue Antonete, y con la ayuda del propietario de uno de los establecimientos, lo primero que hizo su hija fue localizar a la persona responsable del mantenimiento del ascensor, “pero no hubo forma”, por lo que “me llamó, me vine inmediatamente con una silla de ruedas manual, que es mucho más ligera que la de baterías, y con la ayuda de la Guardia Civil, a la que también avisamos, y de varias personas más que se encontraban en el centro comercial, pudimos bajarla a cuestas por las escaleras, con el consiguiente peligro que ello supone para ella”. “Sólo de esta forma pudimos solventar la situación” añade.

Por otra parte señala que “la única explicación” que le han dado sobre el motivo del bloqueo del ascensor, es que “a partir de determinada hora de la madrugada lo cierran para evitar actos vandálicos”, a lo que añade que “no es la primera vez que esto sucede en este centro comercial, y mi hija no es la primera persona a la que le pasa algo así”.

Pero acostumbrada ya a luchar por los derechos de su hija con discapacidad, María del Mar Antonete no está dispuesta a que esto se quede aquí, y de hecho este mismo lunes interpuso una denuncia por lo ocurrido ante la Policía Local de Lepe, así como una reclamación dirigida a los responsables del centro comercial, y otra en la Oficina Municipal de Información al Consumidor –OMIC- de Lepe, a lo que sumará próximamente una reclamación al Ayuntamiento de la localidad “para que revise la licencia de apertura del centro comercial, que por ley debe garantizar la movilidad de las personas con discapacidad”.

Y es que según ella, “con lo que le ha pasado a mi hija, dicho establecimiento incumple tanto la actual normativa de movilidad en espacio públicos, como las de información ya que si el ascensor cierra antes que los locales, deberían informar de ello a sus clientes”.

“Mi único objetivo con todo esto –prosigue- es que esto no caiga en saco roto, que nadie vuelva a ser víctima de una situación así, y que ninguna otra persona con discapacidad vuelva a sentirse encerrada en el centro comercial”. Y es que según concluye “lo que iba a ser un feliz día de cumpleaños para mi hija, al final se convirtió en una auténtica pesadilla”.

EL CENTRO COMERCIAL RESPONSABILIZA A SUS INQUILINOS

Por su parte, José Antonio Camacho, responsable del Centro Comercial Marina Ocio, ha señalado en declaraciones a Huelva Costa que efectivamente el ascensor “está programado” para quedar desactivado coincidiendo con la hora de finalización de la última sesión de los cines del establecimiento, ubicados en la primera planta del mismo, lo cual es “sobre las dos de la madrugada”.

Los argumentos esgrimidos por Camacho para adoptar esta medida son “evitar los actos vandálicos” que se suelen producir a partir de esa hora, señalando que la última avería por tales motivos “nos obligó a tener cerrado el ascensor varios meses, y supuso un coste de 8.300 euros”.

No obstante, ha proseguido, para evitar situaciones como la del pasado sábado, “cada uno de los locales del centro comercial cuenta con una llave de acceso al parking” subterráneo del mismo, donde se encuentra la sala de máquinas del ascensor, “de la que también tienen llave para poder activarlo en una situación de emergencia”, lo cual, según sus palabras, “no se hizo el sábado”.

Además, prosigue Camacho, en caso de que el inquilino “no encuentre la llave por cualquier motivo, la sala de máquinas del ascensor dispone de una ventanita, como las mangueras contra incendio, para en caso de emergencia romperla fácilmente y poder activarlo”.

El problema, añade, es que “para eso hay que molestarse, y no se hizo”. En este sentido concluye señalando que el centro comercial va a remitir un comunicado a sus inquilinos donde “va a haber una reprimenda fuerte porque no hay que llegar a este punto, y para intentar que esto no vuelva a pasar”.

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