España y Marruecos se funden en Lepe con motivo de una boda

Hasta cinco trajes distintos lució la novia en la misma noche, así como al menos tres el novio, en una boda que tuvo lugar en Lepe, donde contrajeron matrimonio dos trabajadores de origen marroquí de una conocida empresa agrícola de la localidad

Hasta cinco trajes distintos lució la novia en la misma noche, así como al menos tres el novio, en una boda que tuvo lugar en Lepe, donde contrajeron matrimonio dos trabajadores de origen marroquí de una conocida empresa agrícola de la localidad.

Al margen de la carga festiva, ceremonial, familiar y simbólica del evento, la celebración nupcial tuvo un fuerte carácter multicultural. Y es que aproximadamente la mitad de los 150 invitados que se dieron cita en la misma eran españoles, y la otra marroquíes. Dos culturas muy distintas pero que se fundieron en una sola por unas horas, ofreciendo todo un ejemplo de integración en una comarca donde, gracias a la agricultura, los lazos entre ambas son cada vez más fuertes.

La boda tuvo como protagonistas a Allal Nejjari (40 años), que llegó a España procedente de la zona de Kenitra en 1997 y que tras pasar seis años en Almería en 2003 se asentó en Lepe, donde trabaja como encargado en la empresa agrícola Agromartín; y a Hayat Aleuuza (27 años), que procedente de Agadir llegó a España junto con sus padres cuando apenas tenía un año, asentándose desde entonces en Lepe logrando un título universitario además de la nacionalidad española.

Y aunque el evento se desarrolló según las costumbres del reino alauita, donde este tipo de celebraciones suelen durar entre tres y siete días, la boda entre Allal Nejjari y Hayat Aleuuza se condensó en una sola jornada, donde tanto las familias de los dos contrayentes, como sus amigos españoles y marroquíes, disfrutaron de los elementos más característicos de una ceremonia de este tipo.

De esta forma los invitados fueron recibidos con dátiles, leche de cabra, pasteles marroquíes  y té verde, así como pudieron disfrutar durante toda la tarde noche de la mejor música y gastronomía tradicionales de Marruecos, todo ello salpicado por algún tema en español y con guiños a algunos de los elementos que marcan la mejor cocina de la provincia onubense ya que no faltaron en la mesa las mejores gambas blancas de nuestra costa.

Para ambos novios, como para cualquier contrayente, fue un día «muy especial» que disfrutaron «intensamente» con sus familiares y amigos, independientemente de la nacionalidad y cultura de estos últimos, y casi sin percatarse de que estaban dando todo un ejemplo de convivencia.

Por su parte José Antonio Martín, responsable de la empresa lepera Agromartín y que acudió a la celebración junto con toda su familia, destacó por su parte que esta boda es «un ejemplo más de integración» ya que ambos novios «se conocieron en el marco del ámbito laboral y ahora han decidido dar el importante paso de contraer matrimonio».

Martín también destacó que su empresa siempre se ha caracterizado por promover y fomentar de forma muy intensa la convivencia entre los trabajadores de distintas culturas y nacionalidades que forman parte de su plantilla, y por eso «les hemos ayudado y aportado todo lo que está en nuestras manos para que el evento se pueda desarrollar de la mejor forma posible», como es el caso de que la boda haya tenido lugar en las instalaciones de la propia empresa agrícola lepera.

Otro elemento que marca esta pacífica convivencia entre los trabajadores de Agromartín es  que en la celebración «se han dado cita tanto familiares de ambos novios que viven en Lepe, como otros que han venido desde Marruecos expresamente para la boda, así como la familia española de ambos novios», que según prosigue Martín «no es otra que todos sus compañeros de trabajo, sean de la nacionalidad y cultura que sean, y tanto los que trabajan en el campo como en los almacenes o las oficinas, los cuales están viviendo hoy un auténtico día de integración».

En este afán integrador, concluye Martín, «aunque esta es la primera boda marroquí que acogemos en nuestras instalaciones, ya hemos celebrado otras como por ejemplo una entre dos mujeres homosexuales de nacionalidad rumana, o varios bautizos de bebés marroquíes que han nacido en Lepe».

Por lo demás, y como en casi todas las bodas del mundo, la fiesta se alargó hasta bien entrada la madrugada y en la misma no faltaron el baile o el lanzamiento de flores a los invitados por parte de ambos novios.

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