El primer águila calva nacida en cautividad en Huelva es cartayera y se llama Alaska

Alaska, así se llama el primer águila calva -Haliaeetus leucocephalus- nacida en cautividad en Huelva. Y lo ha hecho de la mano del conocido cetrero Manuel Diego Pareja Obregón, en el centro de cría de aves rapaces que gestiona en Cartaya, siendo de esta forma el primer andaluz en sacar adelante un pollo de una especie que símbolo nacional de Estados Unidos, donde ilustra muchos de sus escudos y banderas.

El pollo nació a finales de la pasada semana, y el cetrero sevillano y afincado en Cartaya desde hace ya casi tres décadas, también muy conocido por sus composiciones musicales, ha señalado a HuelvaCosta.com sentirse «tremendamente satisfecho e ilusionado».

Alaska nació en el centro de cría de aves rapaces que Manuel Diego Pareja Obregón gestiona en Cartaya desde hace ya más de 25 años, y proviene de una pareja de águilas calvas también de su propiedad: una hembra de nueve años, y un macho de catorce. Y es que según explica, se trata de una especie «muy longeva, que puede llegar a vivir hasta 40 años en cautividad».

Por otra parte precisa que no es la primera vez que lo intenta, pero el año pasado, aunque la pareja reproductora puso un huevo fecundado, al final no saló adelante el pollo.

En este sentido añade que este año «sí ha podido ser», y se muestra «orgulloso» de ser el primer andaluz en reproducir con éxito un pollo de tan emblemática especie. Alaska es «cartayera, onubense y andaluza» subraya el cetrero, quien recuerda que Tenerife fue el lugar donde nacieron los primeros ejemplares en cautividad en nuestro país; seguidos de varios que han nacido a lo largo de los últimos años en un conocido parque temático centrado en la naturaleza de la provincia de Málaga, de la mano de unos biólogos alemanes; y finalmente también este mismo año, aunque unos días antes que Alaska, nació otro en Galicia.

Igualmente subraya que Alaska ha podido salir adelante «sin ningún tipo de ayuda o subvención, principalmente gracias a mi tremenda pasión por las rapaces, mi constancia, y la ilusión que pongo en todo lo que hago y que tiene relación con la cetrería».

El cetrero también ha querido poner en valor una especie que «estuvo al borde de la desaparición» en Norteamérica, de donde es originaria, «reduciéndose hace unas décadas su población a un centenar escaso de parejas en Canadá y Alaska». No obstante, por ser símbolo nacional en la primera potencia del mundo, las autoridades norteamericanas «la protegieron hasta tal extremo que actualmente está totalmente fuera de peligro».

No en vano, incide, el águila calva «está presente en algunos de los símbolos más importantes de EE.UU. como escudos nacionales o banderas y escudos de algunos estados norteamericanos como el de Louisiana, entre otros».

El águila calva, concluye Manuel Diego, es un pigargo, o «para que nos entendamos, una especie de águila pescadora, pero mucho más poderosa que la nuestra». De hecho, añade, «para hacernos una idea de su envergadura, un ejemplar adulto de esta especie puede pesar una media de entre seis y siete kilos, mientras que nuestra águila real tiene un peso medio que oscila entre los cuatro y cinco kilos».

Se trata de una rapaz de «suma belleza», puntualiza el cetrero, con plumaje de color blanco marfil en cabeza y cuello, así como en la cola, y negro el resto, y con pico amarillo.

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