El alcalde de Isla se interesa por los restos de lo que podría ser la quilla de un navío del siglo XVIII

Se trata de una viga de madera de roble de 4,58 metros que ha sido hallada en la orilla de la playa de la Casita Azul isleña

El arqueólogo subacuático Claudio Lozano ha identificado esta semana en una playa de Isla Cristina una viga de madera de roble que podría ser la quilla de una embarcación del siglo XVIII, probablemente una nao o un navío.

El hallazgo se produjo de forma fortuita el martes por un vecino de la localidad, a la altura de la bajada a la playa de la Casita Azul desde el aparcamiento público de la zona y según ha indicado el propio Lozano a esta redacción, la quilla se encuentra en la rompiente dispuesta en orientación este-oeste -siguiendo la línea de la orilla- ya que «muy posiblemente haya sido arrastrada por las corrientes y por el mar de leva de los últimos días, hasta que ha sido depositada en la orilla».

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Por su parte el alcalde de Isla Cristina, Jenaro Orta, se ha interesado por el hallazgo y ha realizado una visita al lugar. Así lo indica el Consistorio isleño en un comunicado, donde añade que el mismo ha sido “comunicado  al Grupo de Especialistas en Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil -GEA- y al Centro de Arqueología Subacuática del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, adscrito a la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, así como notificado al Ayuntamiento, desde cuya área de Patrimonio se realizan las actuaciones pertinentes de protección del fragmento, y de colaboración con ambas instituciones”.

El primer edil isleño se acercó al lugar del hallazgo concretamente este jueves, donde según detalla el Ayuntamiento “se encontraban la técnica municipal de Patrimonio, Soledad Calahuche, para conocer los primeros trabajos de análisis que realizaban dos arqueólogas del Centro de Arqueología Subacuática desplazadas al lugar en compañía de dos agentes del GEA”, en el marco de unos “trabajos preliminares que ayudarán a datar este fragmento de madera de roble”. 

Por su parte, el investigador onubense Claudio Lozano, ha explicado que se trata de una viga de madera de roble con una longitud de 4,58 metros, «que exactamente son ocho codos en el sistema de medida que se usaba en la época para construir embarcaciones». En cuanto al grosor, sus dimensiones son de 20 centímetros de ancho y 14 de alto y se encuentra «en bastante buen estado de conservación».

Además, añade, presenta indicios de que hasta no hace mucho tiempo ha tenido adosadas otras piezas de la misma estructura como es el caso de cuadernas o varengas; así como se aprecian claramente cinco orificios en los que originariamente irían colocados los pernos de bronce (clavos), con los que se ensamblaban las estructuras de las embarcaciones en la época.

La principal hipótesis que en principio baraja el investigador es que la quilla pueda pertenecer a una embarcación de cuyo hundimiento en 1758 «hay evidencias y está documentado». Y es que según añade, dicho buque, que venía de Lima, se trata del navío San Bruno, que naufragó en la conocida como barra de la Tuta después de ser perseguido por una embarcación corsaria inglesa a la altura de Ayamonte. No obstante, añade, en esa misma zona también han sido hallados en los últimos años fragmentos más antiguos de cerámica pertenecientes a otras embarcaciones que igualmente podrían haberse hundido en la misma.

El alcalde de Isla Cristina, Jenaro Orta, en el lugar del hallazgo