Dos trovadores quedan confinados en una furgoneta en Isla Cristina

Entidades como el comedor "Manos Solidarias" de Isla Cristina, Protección Civil en dicha localidad, el Ayuntamiento, o vecinos a título personal, se están volcando con dos trovadores a los que el estado de alarma sorprendió en su pequeña furgoneta, en la que malviven desde entonces en un aparcamiento de Urbasur

Entidades como especialmente el comedor social que gestiona la asociación benéfica «Manos Solidarias» de Isla Cristina, aunque también la agrupación de voluntarios de Protección Civil en dicha localidad, el Ayuntamiento, o vecinos a título personal, se están volcando estos días con dos trovadores –músicos callejeros- a los que el decreto del estado de alarma sorprendió en su pequeña furgoneta, en la que malviven desde entonces en un aparcamiento de la urbanización de Urbasur, junto a la playa.

Se trata de Arancha Alcázar (46 años) natural de Barcelona y Carlos Rocataliata (59 años) de Málaga, que además de pareja, integran un dúo musical conocido artísticamente por el nombre de «Chachita y Niño Jara», los cuales se ganan la vida desplazándose de pueblo en pueblo con sus poesías, sus canciones, su bongo y su guitarra, que interpretan en bares y distintos espacios públicos.

Una actividad a la que estos días han tenido que renunciar por el confinamiento y cierre de comercios que vive nuestro país como medida para hacer frente a la crisis sanitaria de la pandemia del coronavirus.

Según ha precisado a HuelvaCosta.com uno de los responsables del comedor social isleño, Juan Manuel Castillo, hace un par de semanas «nos comunicó el coordinador de Protección Civil que había recibido una llamada de la Policía Local informándole que había una pareja en Urbasur que no tenían para comer, ni medios para comprar alimentos», momento desde el que, a través de los voluntarios locales de Protección Civil, «les estamos enviando la comida».

Ha sido un «subidón» conocerlos, prosigue Castillo, así como «ver sus caras tan amables y agradecidas», y sobre todo cuando «nos contaron que nunca se hubiesen imaginado verse en tales circunstancias, y mucho menos que iban a recibir la ayuda que les estamos prestando».

Por su parte ambos trovadores han relatado a esta redacción que, ganándose la vida con su música y desplazándose con su pequeña furgoneta, antes que en Isla Cristina habían estado por el Algarve portugués, desde donde pasaron el pasado mes de enero a Huelva, una provincia de la que «nos enamoramos inmediatamente», por lo que decidimos «dejar definitivamente nuestra anterior ocupación, la agricultura, para buscar una casita en el campo donde instalarnos, concretamente en Isla Cristina».

Un municipio este último donde aseguran «actuamos por primera vez en la calle y en muchos bares, y donde sus gentes nos acogieron magníficamente desde el primer momento».

Pero justo en ese momento la actual crisis sanitaria les sorprendió en Urbasur, de donde ahora mismo no pueden moverse. «De repente nos vimos en la calle y sin ingresos», señalan, lo cual fue «un shock», al menos la primera semana, porque «no sabíamos qué hacer, sin dinero, sin poder movernos… fue muy duro tanto emocional, como físicamente encajar esos primeros días».

No obstante, aseguran, cuando llevaban allí una semana se acercó un hombre a tirar ropa a un contenedor cercano, al que pidieron que les dejara mirar si podían aprovechar algunas prendas. También le comentaron que no tenían comida, y al día siguiente «nos trajo de todo», aseguran, para añadir en «en agradecimiento le hemos compuesto hasta una poesía».

También se han pasado por dicho lugar la Policía Local y la Guardia Civil, que según Carlos «han sido muy comprensivos y se han preocupado mucho por nosotros»; así como ya finalmente voluntarios de Protección Civil y del comedor social de «Manos Solidarias» que «están haciendo un trabajo increíble, no tanto por lo que hacen, sino por como lo hacen, porque tiene algo muy especial. Les estamos muy agradecidos y nos dejan sin palabras». También algunos vecinos les están ayudando dejándoles cargar los móviles en sus casas, o por ejemplo, «una noche que llovía a mares uno nos trajo hasta caldo caliente».

Por su parte fuentes municipales han indicado a esta redacción que desde el Ayuntamiento se ha puesto a su disposición un módulo con duchas en el recinto ferial de El Carmen, donde pueden dormir y asearse, así como se les han facilitado kits de limpieza e higiene personal.

Como agradecimiento a tanta solidaridad, los dos trovadores están componiendo dos temas dedicados a quienes les están ayudando, uno de los cuales «ya casi lo tenemos y es un fandango en homenaje a la gente del mar de Isla Cristina, que para nosotros es ya la Isla de la Música y la Solidaridad». Y es que en general «todo nuestro arte y nuestra música van a estar siempre inspirados, a partir de ahora en la gente de este pueblo», concluye Arancha.

Por su parte el responsable del comedor social isleño ha señalado que «estás pequeñas historias son las que nos motivan a seguir en la brecha. Simplemente por esta experiencia ha merecido la pena hacer lo que estamos haciendo por ellos y por otras tantas personas a las que diariamente facilitamos lo más básico».

Los dos trovadores junto a su furgoneta. Fotografía: Jordi Landero