Donan una silla de ruedas al discapacitado puntaumbrieño que la pidió a través de varios medios de comunicación

Poco más de un mes después de hacer pública su situación a través de distintos medios de comunicación, entre ellos HuelvaCosta.com, uno de los primeros en hacerse eco de su caso, una asociación benéfica de Chiclana (Cádiz), ha donado una silla de ruedas eléctrica a un vecino de Punta Umbría de 48 años con discapacidad en ambas piernas.

Se trata de Jesús Bartolomé Pérez, que hace unos meses mostró en una entrevista en HuelvaCosta.com su temor a tener que estar «postrado» en una cama durante los próximos dos años y medio, ya que según denunció públicamente, no se le quiere «prescribir» una silla de ruedas valorada en más de 5.000 euros por parte del Servicio Andaluz de Salud, después de caerse «accidentalmente» con la que tenía a la ría de dicha localidad desde el Muelle de las Canoas.

Tras hacerse eco del caso varios medios provinciales, entre ellos este, la noticia trascendió al ámbito regional, llegando a la asociación de Chiclana que finalmente ha donado la silla, que le fue entregada en la noche de este miércoles al vecino puntaumbrieño.

Como muestra de agradecimiento tanto a la asociación chiclanera, como a los medios de comunicación que hemos apoyado su petición, Jesús Bartolomé Pérez ha grabado un vídeo en el mismo momento de recibir dicho aparato protésico, donde relata cómo fue el momento de la entrega de la silla, al tiempo que describe las sensaciones que sintió durante el primer paseo que con la misma dio por algunas calles de Punta Umbría.

CRONOLOGÍA DE UNA NECESIDAD

Según relató a HuelvaCosta.com el vecino puntaumbrieño hace poco más de un mes y medio, su «calvario» se inició el pasado día 6 de diciembre de 2018, cuando debido al «mal estado» de los neumáticos de la silla de ruedas que le había sido «prescrita» solo siete meses antes, se cayó al agua desde el muelle de las Canoas de Punta Umbría tras resbalar en una frenada, teniendo que ser rescatado por varias personas dada su «imposibilidad» para nadar por la discapacidad que padece en ambas piernas.

Asegura que «con solo cinco meses la silla empezó a fallar» y que los neumáticos «estaban desgastados», motivo por el que resbaló y cayó «de forma accidental» a la ría, donde incluso una de las personas que lo rescató «tuvo que arrojarse para sacarme, mientras que otra esperó en al pantalán para subirme al muelle».

Tras dicho percance aseguró que él y su madre se pasaron «dos meses» telefoneando a la ortopedia «sin que nadie me cogiese el teléfono», tras lo que se puso en contacto con una asociación de discapacitados de Huelva, «que medió» para que se le atendiera y se llevasen la silla de ruedas para su reparación. Igualmente señaló que la ortopedia se comprometió a tenerla arreglada «en unos diez días», pero que finalmente «me la devolvieron al mes y pico sin arreglar. Sólo la habían limpiado», añadió.

Por todo ello reclamó que se le «prescriba» una nueva silla de ruedas eléctrica, a lo cual asegura que «se niegan desde la Junta de Andalucía», todo ello «a pesar de las recomendaciones del enfermero de enlace», ya que «de no ser así, me veo postrado en la cama durante los dos años y medio próximos», tiempo que calcula «debe transcurrir para que me pueda ser indicada una nueva silla de ruedas eléctrica».

Por otra parte afirmó que carece de recursos para comprar por su cuenta una silla de ruedas eléctrica valorada en más de 5.000 euros, al tiempo que aseguró que lo único que desea es «poder disfrutar de mi playa y de mi ría, ver el mar, pasear, despejarme y respirar aire fresco», lo cual para él no es ya solo una «necesidad psicológica», sino «también fisiológica porque padezco numerosas enfermedades y dolencias».

En la situación en que se encuentra, concluyó, «solo puedo ver la calle desde mi ventana», ya que «con la silla de ruedas manual de la que dispongo actualmente me resulta imposible moverme ya que también tengo operados los brazos y no tengo fuerzas en ellos para moverla».

VALORACIÓN DE LA DELEGACIÓN DE SALUD

Por su parte, fuentes de la Delegación territorial de Salud y Familias de la Junta de Andalucía en Huelva señalaron entonces a esta redacción que el 9 de febrero de 2018 se prescribió en el hospital Juan Ramón Jiménez a Jesús Bartolomé Pérez una silla de rueda eléctrica, a lo que añadieron que «según la normativa del manual de prescripción de prestaciones ortoprotésicas, este tipo de dispositivos, si procede a juicio de los facultativos, se renuevan cada tres años» y que «las ortopedias suministradoras los entregan con un plazo de 24 meses de garantía de reposición».

Las mismas fuentes indicaron que el 5 de abril de ese mismo año se prescribió a esta misma persona otra silla de ruedas, aunque manual, y que el 21 de marzo de este mismo año le fue prescrita otra del mismo tipo que la anterior.

En este sentido indicaron que la Delegación de Salud «ha prescrito a este usuario los recursos que ha precisado, y en lo que no puede entrar la administración es en el uso inadecuado que se haga de ellos» ya que «los recursos son los que son y tienen un coste para todos los contribuyentes».

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