Coronavirus: Asnuci recarga los móviles de quienes viven en los asentamientos de Lepe

Para éstos se ha convertido en una aventura acceder a un bien de primera necesidad estos días como es la información, para lo que solo cuentan con sus teléfonos móviles

La difícil situación que vive la sociedad española desde el confinamiento decretado por el gobierno el pasado sábado no solo es más complicada, sino insostenible, para aquellas personas que no cuentan ni con un techo en el que refugiarse, como es el caso de los cientos de inmigrantes que viven en los asentamientos chabolistas de Lepe.

Para estos últimos se ha convertido en una aventura hasta acceder a un bien de primera necesidad estos días: la información, para lo cual solo cuentan con sus teléfonos móviles, que al tiempo les sirven para contactar con sus familiares y seres queridos. Es su única ventana al exterior.

Y es que el cierre de los establecimientos comerciales decretado por el Gobierno para luchar contra la pandemia del coronavirus, impide desde el pasado domingo a estas personas algo tan simple como recargar las baterías de sus teléfonos en locutorios, bares y otros comercios, dada la imposibilidad de hacerlo en las chabolas donde viven por carecer de electricidad.

Es por ello por lo que la organización no gubernamental Asociación Nuevos Ciudadanos por la Interculturalidad (ASNUCI), ha habilitado en su sede de Lepe un espacio para ello.

En él, uno de los integrantes del colectivo recibe por la ventana cada día cientos de teléfonos móviles de los habitantes de los asentamientos chabolistas, los cuales por cuestiones de seguridad frente al covid-19 desinfecta con alcohol y glicerina, etiqueta, y finalmente enchufa a la corriente eléctrica para su recarga. Los propietarios de los móviles regresan al cabo de unas horas y los recogen, también por la ventana para evitar contactos.

Y es que según explican fuentes de Asnuci, el móvil es una herramienta «imprescindible para estas personas, migrantes, la mayoría con papeles y trabajadores temporeros en los campos onubenses».

Del mismo modo en la sede de Asnuci se controla estos días el acceso de estas personas de forma individual para evitar aglomeraciones, a unos servicios higiénicos «modestos pero imprescindibles y equipados con dos duchas, un aseo y dos lavadoras» que la sede de la ONG pone a disposición de un colectivo que según la entidad benéfica «está formado  actualmente solo en Lepe por más de 1.000 personas».

Estas personas, africanas en su inmensa mayoría, según explica Asnuci, «están trabajando estos días en los campos de frutos rojos y naranjas para que la economía onubense no se hunda más de lo que ya se va a ver afectada por la actual crisis sanitaria», a pesar de lo cual «no tienen casa en la que confinarse y en la que seguir las recomendaciones de higiene para evitar contagios».

Según asegura la ONG en los municipios onubenses «nadie quiere alquilarles un alojamiento digno; no hay albergues municipales; y las empresas se desentienden de estos trabajadores, que sin duda merecen algo mejor que una chabola sin agua corriente, electricidad y ninguna condición de habitabilidad».

Asnuci es una asociación formada por las propias personas migrantes que cuenta en la actualidad con más de 1.000 asociados mayoritariamente africanos y residentes en chabolas.

Recarga de móviles en Asnuci (Lepe)