Casi diez años por matar a un anciano en La Redondela

El Tribunal Supremo (TS) ha desestimado el recurso interpuesto por A.R.B.G. y ha ratificado el fallo dictado por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Huelva, que lo condenó a nueve años y ocho meses de prisión por un delito de robo con violencia utilizando medio peligroso, uno de lesiones con instrumento peligroso en concurso ideal con un delito de homicidio imprudente, otro de allanamiento de morada y por otro de hurto.

El Supremo considera probado que éste robó y golpeó a un hombre de 75 años en una finca de La Redondela (Isla Cristina), que murió tres días después por las complicaciones derivadas de las heridas sufridas al estar tomando anticoagulantes.

Según la sentencia, A.R.B.G., de nacionalidad portuguesa, tendrá que abonar, como responsabilidad civil a la esposa del fallecido la cantidad de 100.000 euros, y al haber muerto ésta con posterioridad a los hechos, formará parte esa cantidad de la herencia de la misma; y a los hijos de la víctima con 25.000 euros a cada uno.

La defensa elevó un recurso al considerar que había habido «un error en la apreciación de la prueba pericial», solicitando que se le absolviera del delito de lesiones, en concurso ideal con el de homicidio imprudente, y del delito de robo con violencia.

No obstante el TS considera probado que el fallecido se encontraba en su finca, a la que llegó el condenado pidiéndole dinero, contestándole la víctima que no tenía, momento en el que éste comenzó a golpearle con un listón de madera en la espalda, la cabeza, el cuello, el tórax, el abdomen y las extremidades superiores, tirándolo al suelo, donde continuó golpeándole fundamentalmente en la cabeza con piedras que tenía a mano, y robándole el teléfono móvil y el reloj.

A continuación, el acusado se alejó del lugar con el listón de madera en sus manos en dirección a una finca de naranjos próxima, donde lo arrojó al suelo sobre un camino, abandonando a pocos metros la gorra que portaba, donde fueron hallados restos de su ADN y de sangre del fallecido.

El fallecido llegó aún consciente al hospital, por lo que pudo hablar con sus hijos y con los agentes de la Guardia Civil, no obstante falleció tres días después a causa de shock hipovolémico refractario, existiendo como concausa preexistente la toma de medicación anticoagulante, que actuó como agravante de la patología lesional sufrida, que por sí misma no era mortal para producir el fallecimiento de una persona de la población general.

A su vez, en horas no determinadas del día de los hechos el acusado entró en otra casa, tras forzar la cerradura de la puerta de un almacén situado en la parte trasera de la construcción, donde se aseó, comió y bebió hasta que fue sorprendido mientras dormía en el sofá del salón por el arrendatario de la vivienda, que iba acompañado de otra persona, sobre las 9.50 horas del día siguiente, dándose el acusado a la fuga campo a través.

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